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29.10.14

El Síndrome de Apnea del Sueño puede duplicar el riesgo de padecer un ictus

Hoy se celebra el Día Mundial del Ictus

La Unidad del Sueño del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, integrada en su Centro Avanzado de Neurociencias, dispone de los recursos técnicos y profesionales necesarios para el diagnóstico temprano y el tratamiento de los trastornos del sueño

En España aproximadamente el 5% de los adultos padece apnea del sueño y anualmente se diagnostican en torno a 120.000 nuevos casos de ictus, la principal causa de muerte en mujeres en España y la segunda en hombres

En el ictus la prevención es determinante. Tener controlados los factores de riesgo – hipertensión, tabaquismo, diabetes, trastornos del sueño, obesidad o sedentarismo, entre otros- permitiría evitar hasta un 80% de los casos que se producen

Recibir una atención urgente y especializada es fundamental para reducir el riesgo de posibles recurrencias y secuelas neurológicas


El Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño grave (SAS o roncador grave) puede llegar a duplicar el riesgo de padecer un ictus isquémico[1]. Esta patología, que implica la falta de respiración durante algunos segundos, afecta a aproximadamente el 5% de la población adulta en España. La apnea del sueño comparte factores de riesgo con el ictus: sobrepeso, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, problemas cardiovasculares, etc. Por este motivo, los neurólogos incluyen esta realidad en las labores de prevención de los accidentes cerebrovasculares.
 
La Unidad del Sueño del Centro Avanzado de Neurociencias del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, perteneciente a Vithas, grupo sanitario con 12 hospitales y 13 centros monográficos altamente especializados denominados Vithas Salud, cuenta con un equipo multidisciplinar de profesionales y del equipamiento más avanzado para el diagnóstico temprano de los trastornos del sueño y de enfermedades neurológicas y cerebrovasculares como el ictus. Somnólogos, neurólogos, radiólogos, rehabilitadores y psicólogos, entre otros profesionales, trabajan coordinados para ofrecer una atención personalizada tanto al paciente como a sus familiares.
 
10 consejos prácticos para reducir los factores de riesgo 
El ictus, también conocido como Accidente Cerebro Vascular (ACV), infarto cerebral, embolia o apoplejía, es la principal causa de mortalidad entre las mujeres en España y la segunda entre los hombres. Anualmente se detectan en torno a 120.000 nuevos casos, lo que supone que aproximadamente cada 6 minutos una persona padece un ictus en nuestro país.
 
El ictus puede producirse por dos motivos: el flujo sanguíneo que recibe nuestro cerebro disminuye considerablemente en cualquiera de los dos hemisferios o bien uno de los vasos sanguíneos que recorren este órgano se rompe y produce una hemorragia. El primero se conoce como ictus isquémico y suele representar en torno al 85% de los casos diagnosticados, mientras que el segundo se incluye en el grupo de ictus hemorrágicos. Su incidencia es menor pero su tasa de mortalidad es mucho mayor. 
 
Los principales factores de riesgo para padecer un ictus son la edad, factores cardiovasculares y aspectos genéticos. De hecho, esta enfermedad suele ser más frecuente a partir de los 55 años y el riesgo de padecerla aumenta progresivamente con la edad. Esto no significa que el ictus sea una enfermedad asociada exclusivamente a las personas mayores. Otros factores de riesgo asociados a hábitos de vida poco saludables han hecho que la edad de riesgo se vaya reduciendo paulatinamente y cada vez se presenten más casos en un perfil poblacional más joven.
 
Los profesionales del Centro Avanzado de Neurociencias del Hospital Vithas Nuestra Señora de América han recopilado 10 consejos prácticos para reducir los factores de riesgo de un ictus:
 

  • Trastornos del sueño. Más del 60% de las personas que padecen problemas cardiovasculares pueden experimentar apneas del sueño. Hábitos de vida poco saludables como el tabaquismo, el sedentarismo, una alimentación poco equilibrada, el consumo excesivo de alcohol o el sobrepeso favorecen tanto en los trastornos del sueño como en el ictus.
  • Controlar la tensión arterial. Tener la tensión arterial alta, o hipertensión, es uno de los principales factores de riesgo. Puede llegar a multiplicar porcinco el riesgo de sufrir un ictus. De hecho, más del 65% de los pacientes que han sufrido un ictus padecían hipertensión. Hay que mantener los niveles por debajo de 130 (máxima) / 80 (mínima).
  • Evitar el sedentarismo. La práctica de ejercicio físico es fundamental para fortalecer el corazón y el sistema vascular de nuestro cuerpo. Andar una hora a diario es suficiente para ejercitarlos.
  • Mantener una dieta equilibrada, evitando el exceso de sal en las comidas o las grasas saturadas. Esto guarda una estrecha relación con la hipertensión y es fundamental en personas con sobrepeso.
  • Como la sal, también hay que controlar el azúcar. La diabetes no sólo reduce la capacidad del páncreas para producir insulina, también puede afectar a los vasos sanguíneos del cuerpo, incluidos los que rodean el cerebro, con lo que aumenta el riesgo de ictus.
  • Vigilar el colesterol y el peso. La obesidad suele estar asociada a altos niveles de colesterol, o hiperlipidemia, lo que favorece la obstrucción de las arterias y aumenta el riesgo de un ictus. Cumpliendo el segundo y el tercer consejo, ejercicio y dieta equilibrada, se puede bajar de peso fácilmente.
  • No fumar. El tabaco es otro de los principales factores de riesgo. El cóctel tabaco, sedentarismo y colesterol suele coincidir en los casos de ictus que se dan en personas jóvenes. Aumenta el riesgo entre 2 y 4 veces.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol. En el caso de una persona que no toma nada de alcohol, tomar más de 60 gramos diarios, que por ejemplo equivale a cinco cervezas, eleva el riesgo de ictus en más de un 60%. Por el contrario, el consumo moderado, por ejemplo una copa de vino al día, lo reduce en casi un 30%.
  • Evitar el estrés. El ritmo de vida diario puede dar lugar a cuadros de estrés crónico asociados a crisis hipertensivas. La hipertensión puede aumentar por cuatro el riesgo de sufrir un ictus.
  • Aumentar el control de los factores de riesgo si la persona ha sufrido una angina de pecho o un infarto de miocardio, porque aumenta considerablemente el riesgo de tener un ictus. Todas estas enfermedades tienen un denominador común: la obstrucción de las arterias coronarias, o arteriosclerosis. Si estos problemas coronarios cursan con arritmias cardíacas, el riesgo es aún mayor.
Al primer síntoma hay que acudir al especialista 
La sintomatología más característica de un ictus se asocia con debilidad en la cara, brazo y pierna de un lado del cuerpo, el correspondiente al hemisferio en el que se ha producido. Otros síntomas que pueden presagiar un ictus son: dolor de cabeza intenso acompañado o no de vómitos, pérdida momentánea de la visión o visión doble, sensación de vértigo o alteración repentina del habla.
 
Esta sintomatología puede darse momentáneamente y a los pocos minutos desaparecer. Puede tratarse de un primer aviso que proporciona nuestro cuerpo.  El hecho de que pasen los síntomas no debe implicar que la persona que los ha padecido descuide el problema. Debe acudir inmediatamente a su médico, bien de atención primaria, bien al especialista. Está demostrado que los pacientes que son diagnosticados y tratados en las fases iniciales o inmediatamente después de producirse el ictus logran una recuperación casi total o minimizan las secuelas que deja la enfermedad, como parálisis, trastornos del habla o déficits cognitivos.
 
Además, los pacientes que han sufrido un ictus pueden repetirlo a lo largo de toda su vida. Por este motivo, es absolutamente fundamental controlar los diferentes factores de riesgo asociados a la enfermedad.


[1] Según datos del Grupo de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de la Neurología. 

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