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08.04.13

Concluida con éxito la primera intervención en pacientes pediátricos con cardiopatías congénitas en el Hospital Vithas Nuestra Señora de La Salud

Se trata de un caso de ductus en un niño de 9 años de edad

El ductus es una comunicación anómala entre la aorta y la arteria pulmonar  que se detecta mayoritariamente en la edad pediátrica y provoca una sobrecarga de volumen en los pulmones 

La ha realizado el doctor Eduardo Molina, cardiólogo, y un equipo formado por otro hemodinamista, un anestesista, dos enfermeras y un técnico de radiología del hospital granadino

La operación tuvo lugar el día 26 de marzo y el niño ha recibido ya el alta médica

El pasado día 26 de marzo, concluyó con éxito la primera intervención en pacientes pediátricos con cardiopatías congénitas en el Hospital Vithas Nuestra Señora de La Salud. El hospital granadino se convierte así en el primer hospital privado de Andalucía Oriental en realizar una operación de este tipo. Eduardo Molina, cardiólogo del centro hospitalario granadino, dirigió la operación junto a un equipo formado por otras 5 personas. El niño permaneció en observación durante 24 horas y ha recibido el alta médica después de la necesaria evaluación de los especialistas.

El ductus es una cardiopatía congénita que consiste en la persistencia anómala, después del nacimiento, de un conducto que comunica la aorta con la arteria pulmonar y que es normal durante la vida fetal. Si después de nacer este conducto queda abierto, se produce un paso de sangre de la arteria aorta a la arteria pulmonar y, como consecuencia, una sobrecarga de volumen en los pulmones que, en función de su magnitud, puede provocar problemas a corto o medio plazo.

El tamaño del ductus determina la cuantía del cortocircuito entre ambas arterias y, por tanto, el riesgo que conlleva para el niño. De no corregirse a tiempo, los pacientes con ductus de mayor tamaño desarrollarán insuficiencia cardíaca e hipertensión pulmonar graves. Los ductus de menor tamaño pueden pasar desapercibidos varios años y detectarse en una revisión de rutina por un soplo cardíaco. En todos los casos se aconseja su cierre por las posibles consecuencias a largo plazo.

La intervención consistió en cerrar el defecto que comunica ambas arterias, la aorta y la pulmonar. En edad pediátrica el procedimiento se realiza bajo anestesia general. Se puede acceder al ductus por la vena femoral y arteria pulmonar (vía anterógrada) o por la arteria femoral y aorta (vía retrógrada). La elección de una u otra depende del tamaño y morfología del ductus, de la edad del niño y el tamaño de la aorta.
 
El caso de este pequeño se abordó por vía anterógrada. Se introduce un catéter por la vena femoral que se hace llegar hasta el ductus, atravesándolo y llegando hasta la aorta. A través del mismo se introduce un dispositivo metálico de nitinol, un compuesto muy maleable y conformable, que se libera de forma controlada una vez que se tiene la seguridad del cierre completo del defecto. La recuperación es inmediata y el éxito cercano al 100%, con una tasa de complicaciones muy baja.

Tras la operación los pacientes tienen que realizar una revisión clínica y ecocardiográfica. El sellado completo del defecto se consigue pasados unos pocos minutos del implante del dispositivo y el niño puede realizar una vida absolutamente normal a los pocos días de la operación.

Esta intervención percutánea se ha convertido en una técnica segura, eficaz y muy poco agresiva, de manera que ha sustituido a la cirugía como alternativa para el tratamiento de este tipo de cardiopatía salvo algunas excepciones.

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