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03.12.15

Claves para afrontar los efectos psicológicos de la infertilidad

Las mujeres suelen verse más afectadas debido a las presiones sociales y al hecho de vivir en primera persona los cambios físicos


Se debe diferenciar el estado emocional reactivo en una situación concreta de un trastorno psicológico

Los expertos recomiendan acudir al especialista si el problema interfiere en la vida cotidiana y hay un sufrimiento “subjetivo significativo”
 
El proyecto de ampliar la familia es acogido siempre con ilusión por parte de la pareja que se plantea tener un hijo. Este proceso, sin embargo, no siempre es tan fácil como parece y, a veces, una historia de intentos infructuosos puede afectar al estado emocional de la persona y la pareja. El psicólogo del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, Pedro Adrados, recomienda acudir al especialista cuando aparezcan síntomas desadaptativos y ofrece las claves para poder afrontar esta situación. El Hospital Vithas Nuestra Señora de América pertenece al grupo sanitario Vithas que cuenta en España con 12 hospitales y 13 centros monográficos especializados Vithas Salud.
 
Fases psicológicas en un proceso de infertilidad:
 
La pareja que se plantea tener un hijo y se encuentra con dificultades a la hora de procrear, suele pasar por distintas fases, tal y como explica Pedro Adrados:
Ilusión: Las fases iniciales se componen de deseos personales, de sueños, de búsqueda de satisfacciones anticipadas, pero ambos influidos por factores culturales, sociales y de género.
 
Frustración: Los impedimentos y barreras que aparecen en este proceso llevan a pequeñas frustraciones, sentimientos de culpa, impotencia, incertidumbre y miedo.
Bloqueo: El diagnóstico médico que confirma los impedimentos para la gestación suele introducir a la pareja en un estado de shock
Duelo: Se trata de un estado de aceptación progresiva de lo que no puede ser, un duelo, que cada individuo vive de forma diferente.
 
Búsqueda de otras soluciones: Una vez superadas las fases anteriores, la búsqueda de alternativas, como la reproducción asistida, suele devolver la ilusión a la pareja.
 
Desde el campo de la Psicología de la Salud, los estudios en este asunto ponen de manifiesto que cada individuo vive estas fases de forma diferente y, en concreto, las mujeres suelen verse más afectadas debido a las presiones sociales y al hecho de vivir en mayor medida el proceso de fertilización (cambios hormonales y físicos).
 
En algunos casos, según Adrados, aparecen sintomatologías ansioso-depresivas: “Hay que diferenciar un estado emocional reactivo a una situación estresante de un trastorno psicológico. Es importante remarcar que sólo alrededor del 5% de los individuos inmersos en un proceso de fertilización, desarrollarán patología clínicamente catalogada como tal (DSM-V y CIE-10). En la mayoría de los casos por tanto, hablamos de manifestaciones reactivas a un proceso de gran impacto emocional y que pueden afectar en algunos casos a la calidad de vida de los miembros de la pareja. La infertilidad va a impactar de forma distinta a cada persona, y en esa singularidad de respuesta, juegan un papel importante factores como el género, la estructura de personalidad del sujeto, su historia personal de abordaje de otras dificultades y el estilo de afrontamiento de  las mismas”.
 
¿Cuándo se debe acudir al especialista?
 
El psicólogo Pedro Adrados recomienda acudir a un especialista cuando hay un “sufrimiento subjetivo significativo, cronificado e incapacitante”. “Cuando quedan afectadas áreas relacionales (familia, amistades, trabajo, etc), cuando se modifican los patrones en el apetito, en los patrones de sueño, llanto y alta activación neurovegetativa”. Todos estos síntomas así como el nerviosismo, el estado de amenaza, miedo, vergüenza, impotencia, desesperanza o vacío manifiestan que la persona no puede afrontar el problema por sí misma.
 
Todos estos síntomas no se tienen que presentar juntos y pueden presentarse a distintos niveles: leve, moderado o grave. En función de esos niveles o la interferencia y el grado de malestar, se debe pedir ayuda psicológica o no. Si es un nivel leve, suele ser suficiente la puesta en marcha de los propios recursos adaptativos.
 
Según Adrados, “nadie está preparado para saber cómo debe afrontar un proceso de infertilidad cuando hay un fuerte deseo de tener descendencia, pero existen variables protectoras: modos de afrontamiento centrados en el problema, búsquedas activas de soluciones, toma de conciencia de las circunstancias que no dependen de uno mismo, etc. Por otro lado, la búsqueda de culpables, la no aceptación del problema, la incomunicación y el aislamiento, pueden producir problemas de pareja que aumenten los síntomas”.
 
Procedimiento clínico
 
Adrados explica que la ayuda psicológica a un paciente con esta sintomatología requiere cuatro fases:
 
La primera está caracterizada por la estabilización y soporte emocional del paciente.
 
La segunda se define por el intento por parte del especialista de detectar las áreas comprometidas o en conflicto: autodevaluaciones, vacíos y falta de significados propios y de su vida, etc.
 
La tercera es la más reflexiva y hace hincapié en el deseo y la importancia que tiene la gestación en la vida del paciente. El deseo de tener descendencia es una amalgama  compleja de deseos propios y ajenos interiorizados, de factores culturales, sociales y educativos. Aquí toma relevancia la urgencia física de la mujer, a la que se suma la presión social.
 
La cuarta etapa consiste en el fortalecimiento del entorno del paciente, liderado por el ambiente familiar, social y laboral
 
La búsqueda de alternativas suele conducir a la pareja  a la reproducción asistida. Por este motivo, cobra especial relevancia acudir a un centro médico de prestigio que garantice la seguridad y aumente las posibilidades de éxito del proceso. La Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Vithas Nuestra Señora de América cuenta con los últimos avances tecnológicos, que han permitido situar a esta Unidad entre las mejores clínicas de fertilidad.
 
El compromiso de Vithas: calidad, innovación y largo plazo
 
Vithas atiende anualmente a más de 2.000.000 de pacientes en sus 12 hospitales y 13 centros monográficos especializados denominados Vithas Salud. Los hospitales están ubicados en Alicante, Almería, Granada, Las Palmas de Gran Canaria, Tenerife, Lleida, Madrid, Málaga, Vigo y Vitoria-Gasteiz. Los centros Vithas Salud se encuentran en Málaga, Lleida, Almería y la provincia de Pontevedra, donde están emplazados los centros Vithas Salud Fisium de Pontevedra, Vilagarcía, Marín, Sanxenxo, A Estrada, Caldas de Reis y Vigo.
 
La apuesta de Vithas por una asistencia sanitaria de calidad va unida al compromiso de inversión permanente en mejora de infraestructuras y dotaciones tecnológicas. Con un modelo de crecimiento que se basa en la diversificación geográfica y la sostenibilidad, el grupo prevé consolidar su presencia nacional ya sea de manera orgánica o mediante adquisiciones.

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