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01.03.16

Falsos mitos sobre el bótox

Los tratamientos debe ponerlos siempre un dermatólogo, porque depende de las características de la paciente


La tóxina botulínica puede aportar resultados suaves y naturales siempre que se regule la dosis

Combinado con el ácido hialurónico además favorece a la piel


Los malos usos de la toxina botulínica –conocida por su nombre comercial como Bótox o Vistabel entre otros– en algunos rostros famosos han creado diversos falsos mitos respecto a un tratamiento, que usado de forma correcta, puede aportar múltiples beneficios a la paciente. Lo cierto es que se trata de un componente tan seguro, que incluso se utiliza desde hace años por neurólogos para el tratamiento de problemas musculares.

La doctora María Teresa Truchuelo, delHospital Vithas Nuestra Señora de América, reconoce que “es cierto que la gente tiene una percepción negativa porque a veces se ven caras muy “planchadas” y sin expresión, pero realmente eso es una cuestión de técnica, si nosotros ponemos menos unidad y en los puntos correctos tendremos una
expresión más natural y conseguiremos suavizar el gesto”.

Igualmente, la experta recalca que es un tratamiento solo a nivel local, sin efectos secundarios y únicamente contraindicado en aquellos casos puntales de pacientes con problemas inmunológicos, relacionados con la debilidad muscular. Tampoco está aprobado su uso en pacientes embarazadas.

En cuanto a la duración del mismo, la doctora Truchuelo recalca que “el efecto se acaba pasando al cabo de unos meses, pero al no haberse utilizado tanto el músculo, cuando vuelve a contraerse lo hace con menos fuerza y con ello la arruga no vuelve a ser tan marcada como antes del inicio del tratamiento”. El Hospital Vithas Nuestra Señora de América pertenece al grupo sanitario Vithas que cuenta en España con 12 hospitales y 13 centros monográficos especializados Vithas Salud.

Diferencias con el ácido hialurónico

Otra de las dudas habituales de las pacientes es la diferencia de los tratamientos con toxina botulínica y con ácido hialurónico. En este sentido, María Teresa Truchuelo aclara que “lo que hace la toxina botulínica es disminuir la fuerza de la contracción del músculo, y con eso mejora la arruga, mientras que el ácido hialurónico lo que hace es hidratar la piel a nivel de la dermis y estimular la síntesis de fibras de colágeno con lo cual rellena o incluso da volumen según la densidad del producto”.

Por eso, más que elegir entre ambos, lo habitual es combinarlos para mejorar el tratamiento, puesto que como matiza la doctora Truchuelo “se pone la toxina, se suaviza un poco la arruga, y luego se pone el hialurónico para hidratar y redensificar, y así actuamos en distintos puntos de acción”. De esta manera, “no solo se rellena la arruga sino que también se engruesa la dermis, lo que mejora la percepción exterior de la piel”.

Sin embargo, sí que es cierto que la intervención puede variar según la zona donde queramos actuar, siendo más común el uso de la toxina botulínica sobre todo en el tercio superior, como la pata de gallo y la frente. En cambio, en ciertas localizaciones como el surco nasogeniano o las líneas de marioneta, las que aparecen alrededor del labio, se usa preferiblemente el ácido hialurónico.

Cuando empezar a ponerlo

Pese a lo que se suele pensar, estas técnicas no están solo destinadas a mujeres de edad avanzada, sino que están especialmente recomendadas a mujeres jóvenes. De hecho, aunque dependerá de cada piel y de cada persona, ya desde la treintena hay candidatos a su aplicación. En este sentido, la doctora Truchuelo aporta que “la ventaja de empezar pronto es que prevenimos que la arruga no sea muy marcada y así evitaremos tener que utilizar otro tipo de técnicas, porque cuando la arruga ya es muy profunda, el botox (vistabel en caso de estética) hay que combinarlo con otras cosas”.

De esta forma, lo habitual es aplicarse el tratamiento dos veces al año, aunque hay personas a las que el efecto les dura más tiempo y solo necesitan una sesión anual. Desde entonces, puede aplicarse a lo largo de los años sin contraindicaciones, solamente teniendo en cuenta que hay que esperar un mínimo 3 meses entre una sesión y otra, porque si no podría ocurrir que la piel se acostumbrase




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