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07.01.16

Los cambios bruscos de temperatura afectan a la movilidad de los mayores de 75 años

• Problemas musculares y reumáticos se pueden ver empeorados en los ancianos por acción de las bajas temperaturas


Mantener una rutina de actividad física contribuirá a que el organismo no se atrofie en invierno

Con el frío invernal el organismo se resiente. Más aún en el caso de las personas mayores, cuyo sistema de regulación corporal se ve afectado por los cambios que el envejecimiento produce en el metabolismo.

Los efectos del frío en personas mayores de 75 años se ven traducidos en problemas musculares, óseos y reumáticos. La incidencia de las bajas temperaturas, junto con la dificultad para realizar actividades al aire libre conduce a una reducción de su movilidad.

El fisioterapeuta Héctor Huerta del Hospital Vithas Medimar Internacional sostiene que “el frio es un problema importante de salud y a veces no le damos la suficiente importancia porque los primeros síntomas no aparecen de manera inmediata, sino a los varios días de su exposición. El Hospital Vithas Medimar Internacional pertenece al grupo sanitario Vithas que cuenta con 25 centros en toda España: 12 hospitales y 13 centros monográficos denominados Vithas Salud.

Los cambios bruscos de temperatura provocan alteraciones en el organismo, el cual, una vez envejecido, no tiene la misma capacidad de respuesta a las alteraciones ambientales.

El descenso de la temperatura corporal produce la contracción de los músculos, pudiendo dar lugar a contracturas y dolores musculares en las personas más vulnerables. En palabras del fisioterapeuta Héctor Huerta: “Cuando el organismo se enfrenta a bajas temperaturas se produce una elevación de la presión y ritmo cardiaco, una erección de los vellos capilares, espasmos musculares y temblores para aumentar el calor corporal, esto a su vez hace que la musculatura se agote y se contracture ”.

Un clima frío y húmedo propicia también que, enfermedades reumáticas ya diagnosticadas, se vean acentuadas.

Enfermedades como artrosis, artritis o lumbalgias incrementan las dolencias que ocasionan a quienes las padecen. En huesos, tendones, ligamentos y, en general, en el aparato locomotor, las personas mayores experimentan un incremento de las molestias a causa de las bajas temperaturas. Estos dolores pueden estar asociados a infecciones respiratorias, también características del invierno.

Aunque la mayoría de veces se trata de complicaciones de enfermedades diagnosticadas con anterioridad, algunas artritis inflamatorias pueden desarrollarse durante la época invernal. En el caso de las personas mayores de 60 años, uno de los casos más comunes es la aparición de la polimialgia reumática.

“Se caracteriza por dolor y rigidez muscular matutina de al menos media hora de duración, y como mínimo un mes de evolución, que afecta principalmente al cuello y en áreas cercanas a hombros y caderas. Debido a la fragilidad del organismos una vez ha entrado en la tercera edad, es importante realizar un correcto y temprano diagnóstico de estas patologías y aplicar el tratamiento más oportuno” sostiene el fisioterapeuta Héctor Huerta del Hospital Vithas Medimar Internacional.

A la vez, las inclemencias del tiempo atmosférico impiden que actividades diarias, como dar un paseo se puedan llevar a cabo con normalidad debido a las bajas temperaturas y los riesgos del pavimento mojado.

Al reducir la actividad física, esencial para los ancianos, se corre el riesgo de que los músculos, por falta de trabajo, se endurezcan y conduzcan a una mayor torpeza de movimientos.

Por ello es recomendable mantener una rutina de paseos, evitando las horas de digestión y cuando la temperatura sea más apacible. Además de con la ropa de abrigo pertinente.

En sentido contrario, los ancianos con movilidad reducida debido a enfermedades cerebrales como el parkinson o trombosis cerebrales serán más vulnerables ante una posible hipotermia, debido a que la sensación de frío no es la misma que para una persona sana.

Pautas para superar el invierno

Los expertos del Hospital Vithas Medimar Internacional recomiendan seguir las siguientes pautas para evitar pérdidas de movilidad en invierno y conservar la salud del organismo hasta la próxima primavera:

  • Para evitar el enfriamiento del cuerpo, las personas mayores han de evitar las exposiciones prolongadas al frío. En el hogar, se recomienda mantener una temperatura constante en torno a 21º, un exceso de calor en el hogar puede provocar que los cambios de temperatura sean muy bruscos.
  • Crear el hábito de practicar algún tipo de actividad física moderada, como pasear, para evitar que los músculos se atrofien con las bajas temperaturas y se pierda parte de la movilidad.
  • Se debe llevar la ropa adecuada, prendas ligeras, térmicas e impermeables. Evitar en todo caso prendas muy ajustadas que dificulten la circulación sanguínea. Imprescindible utilizar gorros, bufandas, guantes, calcetines gruesos y calzado que aísle del frio. La mayor parte del calor corporal se pierde por la cabeza y las extremidades.
  • Tomar bebidas templadas de formar regular, consumir alimentos ricos en Vitamina C y alimentos con un alto valor energético sin digestiones pesadas. Esto se debe a que en el proceso de asimilación de nutrientes la temperatura del cuerpo desciende. El consumo de alimentos que no supongan un gran esfuerzo a la hora de digerirlos facilitará que la temperatura corporal se mantenga estable. Así que lo recomendable es comer varias veces al día en pequeñas cantidades y de forma variada.
  • Vacunarse anualmente, esto puede evitar enfermar y tener problemas respiratorios.
  • Tomar baños calientes para combatir la rigidez muscular. Utilizar cremas hidratantes para contrarrestar los eccemas y grietas en las zonas expuestas al frio y viento como en cara y manos.
  • Extremas las medidas higiénicas como lavarse las manos con frecuencia, usar pañuelos de usar y tirar, no visitar  a personas enfermas con infecciones respiratorias.
  • Importante no automedicarse sin consejo o receta médica, emplear el uso indiscriminado de medicamentos no nos curará antes y es contraproducente para el organismo.

El compromiso de Vithas: estabilidad, inversión permanente y largo plazo

Vithas atiende anualmente a más de 2.000.000 de pacientes en sus 12 hospitales y 13 centros monográficos altamente especializados denominados en Vithas Salud. Los hospitales están ubicados en Alicante, Almería, Granada, Las Palmas de Gran Canaria, Tenerife, Lleida, Madrid, Málaga, Vigo y Vitoria-Gasteiz. Los centros Vithas Salud se encuentran en Málaga, Lleida, Almería y Pontevedra.

La apuesta de Vithas por una asistencia sanitaria de calidad va unida al compromiso de inversión permanente en mejora de infraestructuras y dotaciones tecnológicas. Con un modelo de crecimiento que se basa en la diversificación geográfica y la sostenibilidad, el grupo prevé consolidar su presencia nacional ya sea de manera orgánica o mediante adquisiciones.

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