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02.05.18

2 de cada 10 personas mayores de 40 años sufre hipertensión arterial

Es un silencioso riesgo que causa accidentes cerebro vasculares y enfermedades renales

Más del 20% de los adultos mayores de 40 años conviven con hipertensión arterial  y se  ha estimado que en el año 2025 la hipertensión habrá aumentado un 24 % en los países desarrollados y hasta un 80 % en aquéllos en desarrollo(*). 

“Aunque no solemos reparar en ello, convivimos en nuestro día a día con una de las enfermedades más extendidas entre la población mundial, y lo hacemos de forma tan natural, que expresiones como “me ha salido alta la baja” han pasado ya a ser habituales y ya no nos resulta extraño hablar de “la tensión alta””, según explica el DR. José María Saavedra, Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Vithas Santa Catalina. 

La hipertensión arterial es la elevación continuada de la presión arterial por encima de unos valores establecidos como estándar por la comunidad médica. Estos valores normales se han fijado en 120- 129  mm Hg para la sistólica o máxima y 80-84 mm Hg para la diastólica o mínima, lo que nos sirve de referencia para calificarla  como “alta” o “baja” de forma cotidiana. Cuando este exceso de presión sanguínea se da de forma persistente, afectando al corazón y a las arterias del cuerpo, estas empiezan a sufrir daños debido al estrés  producido por ese exceso crónico de presión  con el resultado de la aparición de enfermedades cardiacas, renales o problemas serios en las arterias (circulación) del cerebro.

En la mayoría de los casos, la hipertensión no responde a causas específicas, aunque se han detectado una serie de factores que aumentan considerablemente el riesgo de padecerla, a saber:

• Vida sedentaria
• Obesidad
• Antecedentes familiares
• Consumo elevado de sal y alcohol
• Tabaco
• Estrés prolongado

La mayoría de las personas hipertensas lo son por alguno o por la confluencia de varios de estos factores, aunque existen pacientes que desarrollan esta enfermedad a consecuencia de otros motivos como los trastornos renales o relacionados con la ingesta de ciertos medicamentos.

Falta de síntomas
A la falta de causas específicas se ha de sumar otro elemento que en muchos casos hace que la presión arterial elevada pase desapercibida: la ausencia de sintomatología. Por este motivo, pese a las graves consecuencias que esta patología puede tener para la salud, la hipertensión arterial queda en muchas ocasiones relegada a un segundo plano cuando se trata de tomar precauciones, ya que el principal problema a la hora de enfrentarse a esta afección es la falta de síntomas concretos en la mayoría de los casos.

De esta manera, esta enfermedad se convierte en un autentico “mal silencioso”, cuyas consecuencias se manifiestan en muchos casos sólo tras haber convivido durante un largo tiempo con la hipertensión arterial sin diagnosticar, momento en el que puede suponer un grave riesgo para su salud. Según el Dr Saavedra, “la prevención y la vigilancia periódica tienen aquí una importancia clave” y hay que concienciar a la población de aquellos factores beneficiosos para controlar su tensión, tales como:

• Un estilo de vida activa
• Alimentación sana y equilibrada
• Evitar el consumo excesivo de sal y alcohol
• No fumar
• Revisar periódicamente los niveles de tensión arterial
• En caso de realizar un tratamiento médico, seguirlo rigurosamente

“Hablar del diagnóstico precoz de la hipertensión es, por tanto, hablar de una  medida de prevención muy eficaz para evitar la aparición de enfermedades cardiovasculares  (infarto, angina de pecho), renales (insuficiencia renal crónica) o accidentes cerebrovasculares (infarto, hemorragia cerebral). Su prevención y control pasa por huir del sedentarismo, llevar una alimentación saludable y vigilar periódicamente nuestros niveles de tensión arterial”, explica el Dr Saavedra.

(* ) Messerli F, Williams B, Ritz E. Essential hypertension. Lancet. 2007;370:591-603/ Kearney PM, Whelton M, Reynolds K, Muntner P, Whelton PK, He J. Global burden of hypertension: analysis of worldwide data. Lancet. 2005;365:217-23/ 3.- Banegas JR. Epidemiología de la hipertensión arterial en España. Situación actual y perspectivas. Hipertensión. 2005;22:353-62

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