- El ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en la infancia y la mayoría de los casos son prevenibles
- Especialistas de Vithas Granada recuerdan que la supervisión constante de los menores es la medida más eficaz para evitar tragedias en piscinas, playas y entornos acuáticos
Ante el aumento de las actividades acuáticas propias del verano, los especialistas del Servicio de Pediatría de Vithas Granada hacen un llamamiento a las familias para extremar las precauciones y prevenir los ahogamientos infantiles, una de las principales causas de muerte accidental en niños.
Los pediatras recuerdan que el ahogamiento puede producirse de forma rápida y silenciosa, incluso en presencia de adultos y en cantidades muy pequeñas de agua. Por ello, insisten en que la vigilancia activa y continua es la herramienta más eficaz para evitar accidentes.
Según explica Fany Bieri, especialista del servicio de Urgencias pediátricas del Hospital Vithas Granada y pediatra del Centro Médico, “existe la falsa creencia de que un niño que se está ahogando grita o pide ayuda, cuando en realidad suele ocurrir en silencio y en apenas unos segundos. Por eso es fundamental que un adulto supervise de forma permanente a los menores cuando están cerca del agua”.
Los más pequeños, los más vulnerables
Los menores de cinco años constituyen el grupo de mayor riesgo, especialmente entre uno y cuatro años. A estas edades, la curiosidad, la falta de percepción del peligro y la escasa capacidad para reaccionar ante una caída al agua aumentan significativamente la probabilidad de sufrir un accidente.
Los profesionales recuerdan además que el riesgo no se limita a piscinas y playas. Bañeras, piscinas hinchables, cubos, estanques o pequeñas acumulaciones de agua pueden representar un peligro para los niños más pequeños. “Basta una mínima cantidad de agua y unos segundos sin supervisión para que se produzca una situación grave”, advierte la pediatra.
Vigilancia activa: la medida más importante
Desde Vithas Granada insisten en que ninguna medida de seguridad sustituye la vigilancia directa de un adulto responsable.
“Cuando un niño está en el agua o cerca de ella, debe existir siempre un adulto pendiente exclusivamente de su supervisión, sin distracciones como el teléfono móvil, la lectura o conversaciones prolongadas”, señala la doctora Bieri. Los expertos recuerdan además que los manguitos, flotadores o chalecos inflables no eliminan el riesgo de ahogamiento y nunca deben considerarse un sustituto de la vigilancia.
Recomendaciones para prevenir ahogamientos infantiles
Los pediatras de Vithas Granada recomiendan mantener una supervisión constante de los menores en cualquier entorno acuático, asegurar que las piscinas privadas cuenten con vallado perimetral y sistemas de cierre seguros, y evitar que los niños accedan solos a zonas con agua. Asimismo, aconsejan utilizar dispositivos de flotación homologados cuando sea necesario, fomentar el aprendizaje de la natación desde edades tempranas y enseñar normas básicas de seguridad acuática adaptadas a cada edad.
Los especialistas también destacan la importancia de que padres y cuidadores conozcan maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar (RCP), ya que una actuación rápida puede resultar decisiva hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Actuar con rapidez salva vidas
De forma general, ante un niño inconsciente que no respira con normalidad tras haber sido rescatado del agua, se debe llamar inmediatamente al 112 e iniciar la RCP. En los ahogamientos infantiles, las guías recomiendan comenzar con cinco ventilaciones de rescate para intentar aportar oxígeno. Posteriormente, se alternan 30 compresiones torácicas con dos ventilaciones si solo hay un reanimador. Las compresiones deben realizarse en el centro del pecho, con una profundidad aproximada de un tercio del diámetro torácico y a un ritmo rápido y constante. Estas maniobras deben mantenerse hasta la llegada de los servicios de emergencia o hasta que el menor recupere signos de respiración efectiva.
Los especialistas recuerdan que estas indicaciones son orientativas y que la formación práctica en RCP, impartida por profesionales sanitarios o entidades acreditadas, resulta fundamental para actuar con seguridad y eficacia en una situación real.
“El mejor tratamiento para el ahogamiento es la prevención. La mayoría de estos accidentes pueden evitarse con vigilancia, medidas de seguridad adecuadas y una mayor concienciación de las familias”, concluye la pediatra.
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