Radiología Convencional

Características de la prueba
  • Tipo de prueba: Diagnóstico por imagen
  • Duración: xxxx
  • Acompañado: SI

¿Qué es?

La radiología convencional sigue siendo una herramienta anatómica fundamental en la detección y diagnóstico de enfermedades en el tórax y los huesos.

La radiología es una técnica que se basa en la capacidad de las radiaciones ionizantes (lo que comúnmente se conoce como rayos X) para atravesar los distintos tejidos del cuerpo humano e impresionar una película fotográfica.

Se lleva a cabo a través de radiografías, que son las que reproducen las diferentes características de las zonas irradiadas.

Estos Rayos X atraviesan los distintos tipos de tejidos en función de su contenido en gas, líquido o elementos sólidos. En el cuerpo humano se pueden distinguir, generalmente, tres densidades que dan origen a las estructuras que se pueden estudiar:

  • Densidad ósea: tejidos con alto contenido en calcio. Huesos y tejidos calcificados. Se ve blanco.
  • Densidad aire: tejidos llenos de aire. Pulmones y gases intestinales. Se ve negro.
  • Densidad intermedia: el resto. Se ve en tonos de gris.

La limitación fundamental de la radiología convencional es que sólo plasma dos dimensiones por lo que, en ocasiones, es difícil delimitar bien algunos aspectos anatómicos. Por este motivo, en muchas ocasiones, y para intentar alcanzar un diagnóstico radiológico más exacto, se realizan dos proyecciones de una zona anatómica, de forma que la información de una proyección complementa a la de la otra.

¿Para qué sirve una radiografía?

La radiología tiene un uso muy importante para el estudio de la patología ósea y articular.

También es indiscutible su utilidad en el diagnóstico de patologías traumáticas (como por ejemplo la valoración de fracturas) y cardiopulmonares (diagnóstico de neumonías, derrames pleurales o aumentos del tamaño del corazón entre otras).

Asimismo, tiene también importancia diagnóstica en patologías del aparato digestivo (tales como obstrucciones intestinales o vólvulos), en patología de senos maxilares (sinusitis) y otras muchas.

¿Cómo he de prepararme?

  • La realización de una radiografía convencional no requiere de ninguna preparación especial habitualmente. Antes de hacer el estudio, el especialista del Hospital te pedirá que te quites los objetos o la ropa que lleves en la zona a explorar porque puede dificultar la correcta realización del estudio.
  • Si es necesario administrar un contraste intravenoso: en este caso deberás estar en ayunas unas horas antes de realizarse la prueba. Además, deberás avisar al personal sanitario ante cualquier posibilidad de alergia al contraste yodado.
  • ​Se realiza en una sala de rayos X, donde el paciente estará solo durante el proceso de escaneado.

¿Cómo se hace?

  • En la realización de una radiografía, una máquina envía partículas de rayos X a través del cuerpo y un computador o una película registran las imágenes que se crean.
  • Las estructuras óseas se verán blancas y el aire negro; las otras estructuras se visualizarán en diferentes gamas de grises, lo que crea un contraste que permite la valoración de la morfología normal y el diagnóstico de las patologías.
  • Como sucede con la fotografía convencional, el movimiento ocasiona imágenes borrosas en la radiografía; por ello, el técnico te pedirá que contengas la respiración y permanezca inmóvil durante el breve período de la exposición.
  • En ocasiones puede ser necesario administrar un contraste intravenoso; en este caso deberás estar en ayunas unas horas antes de realizarse la prueba. Deberás, además, avisar al personal sanitario ante cualquier posibilidad de alergia.

¿Qué se siente?

  • Los exámenes radiológicos son generalmente indoloros.
  • Las molestias ocasionadas solo serán las ocasionadas por la posición que tengas que adoptar para realizar el examen.
  • Si se precisase de la administración de medio de contraste a través de una vía intravenosa, puede causar una sensación de ardor o calor súbito en el cuerpo, enrojecimiento facial y náuseas. Estas sensaciones son normales y suelen desaparecen al cabo de poco tiempo sin necesidad de tratamiento.

Recuperación

  • La realización de una radiografía no precisa ninguna recuperación en especial.
  • Si se ha suministrado algún medio de contraste, es recomendable ingerir abundante líquido tras la realización de la radiografía para favorecer su eliminación mediante la orina o la heces.

¿Qué riesgos existen?

  • A pesar de que las dosis empleadas son las mínimas, para poder obtener la imagen hay que tener en cuenta que se utilizan radiaciones ionizantes.
  • El bajo riesgo de la exposición a este tipo de radiación es superado por los beneficios de la información que se obtiene.
  • ​Además, los equipos se monitorean y regulan para producir la imagen con la mínima exposición necesaria.
  • Las mujeres embarazadas o con posibilidad de estarlo deben informar de su estado al especialista del Hospital, ya que los fetos son más sensibles a los riesgos de la exposición a rayos X y por ello debe restringirse su uso a aquellas situaciones en las que sea estrictamente necesario.
  • Los pacientes alérgicos al medio de contraste deben advertirlo.