- La técnica VATS permite extirpar el tumor a través de pequeñas incisiones, sin separar las costillas, lo que reduce el dolor y adelanta el alta hospitalaria.
- Los especialistas de Vithas Sevilla recuerdan que la tos persistente, la sangre en el esputo o la falta de aire son síntomas que no deben normalizarse, sobre todo en fumadores.
Cuando se diagnostica un cáncer de pulmón en fase inicial, la cirugía sigue siendo la opción con mayor potencial curativo. Lo que ha cambiado de forma radical en los últimos años es cómo se opera. Así lo señalan la Dra. Julia González y el Dr. Fernando Cózar, especialistas del equipo de cirugía torácica del Hospital Vithas Sevilla, quienes exponen cómo “la técnica VATS, siglas en inglés de Video-Assisted Thoracic Surgery, o videotoracoscopia, está permitiendo realizar estas intervenciones de forma mucho menos agresiva, con resultados oncológicos equivalentes y una recuperación notablemente más rápida”.
Siguiendo los datos aportados por el Dr. Cózar, “cuando el tumor puede resecarse completamente, las tasas de supervivencia a cinco años pueden alcanzar hasta el 80-90% en estadios precoces, frente a cifras claramente inferiores en pacientes que no pueden beneficiarse de un tratamiento quirúrgico. Además, se estima que la cirugía puede reducir el riesgo de muerte por cáncer de pulmón en más de un 50% en pacientes adecuadamente seleccionados”. Así, en los últimos años, la incorporación de nuevos tratamientos, especialmente la inmunoterapia y las terapias dirigidas, ha supuesto un cambio muy importante en el abordaje multidisciplinar del cáncer de pulmón. La combinación de estos tratamientos con la cirugía está permitiendo aumentar las tasas de curación y mejorar la supervivencia global de los pacientes, dentro de las líneas de actuación del Instituto Oncológico Vithas.
Además, como subraya la Dra. González, “algunos pacientes que hace unos años eran considerados inoperables, hoy pueden recibir tratamiento sistémico previo, como inmunoterapia asociada o no a quimioterapia, consiguiendo una reducción significativa del tumor y permitiendo posteriormente una cirugía con intención curativa”. Esto ha ampliado las opciones terapéuticas y ha cambiado el pronóstico de muchos pacientes con enfermedad localmente avanzada. A ello se suma el trabajo que, desde Vithas Sevilla, “se lleva a cabo con un programa específico de prehabilitación quirúrgica, algo todavía poco habitual en el ámbito hospitalario privado, el cual nos permite optimizar al paciente antes de la cirugía mediante entrenamiento físico, mejora de la función respiratoria, soporte nutricional y preparación clínica integral”, expone la Dra. González.
La principal diferencia entre la cirugía VATS y las intervenciones tradicionales reside en que, mientras que “la cirugía torácica tradicional requiere abrir el tórax y separar las costillas para acceder al pulmón, el abordaje mínimamente invasivo permite realizar una o dos pequeñas incisiones por las que se introducen una cámara de alta definición y el instrumental quirúrgico necesario”. Una forma que evita la separación costal, “principal responsable del dolor intenso y la larga recuperación que históricamente han acompañado a estas intervenciones”, explica el Dr. Cózar.
Además, la técnica VATS reduce el sangrado y las complicaciones respiratorias, lo que permite un alta hospitalaria más temprana y una reincorporación más rápida a la vida cotidiana. Durante años, estos beneficios de la cirugía VATS se apoyaron sobre todo en la experiencia clínica y en la percepción de los pacientes. Ahora, un metaanálisis publicado en The Lancet en marzo de 2026[1] confirma además una reducción del 21% del riesgo de mortalidad frente a la cirugía abierta en pacientes con cáncer de pulmón en estadios iniciales, sin aumentar el riesgo de recaída.
El diagnóstico precoz, clave para que la cirugía sea posible
Tanto la técnica VATS como el resto de las intervenciones torácicas “cobran todo su sentido cuando el tumor se detecta a tiempo”, señala el Dr. Cózar. Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), más del 70% de los casos de cáncer de pulmón se diagnostica en fases avanzadas, cuando las opciones curativas son mucho más limitadas. Para cambiar esta tendencia, SEPAR lidera, junto a otras sociedades científicas, el Proyecto CASSANDRA, un programa piloto que estudia la viabilidad del cribado del cáncer de pulmón en España. Como señala la Dra. González, “cuando se detecta en estadio I, la cirugía puede alcanzar tasas de curación de entre el 80 y el 90%. Hay que saber reconocer los primeros síntomas, sobre todo en pacientes fumadores o de riesgo”.
Entre los principales síntomas que deben llevar a consultar a un especialista se encuentran “la tos persistente, sangre en el esputo, dolor torácico, falta de aire o pérdida de peso inexplicada”. En palabras del Dr. Cózar, “son síntomas que no deben normalizarse. Ante su aparición, consultar con un especialista puede marcar la diferencia”.
[1] https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(26)00031-0/fulltext







