- El procedimiento permite tratar patologías de la articulación de la mandíbula sin cicatrices, con una recuperación de apenas unos días y una tasa de éxito cercana al 99%
El Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca se posiciona como uno de los pocos centros de España que realiza artroscopia mínimamente invasiva de la articulación temporomandibular (ATM), una técnica de alta complejidad que permite diagnosticar y tratar trastornos de esta articulación mediante pequeñas incisiones de apenas un milímetro, evitando la cirugía abierta y favoreciendo una recuperación mucho más rápida para el paciente.
La articulación temporomandibular es la encargada de unir la mandíbula con el cráneo y participa en funciones esenciales de la vida cotidiana como hablar, comer o bostezar. Aunque se trata de una estructura de pequeño tamaño, está sometida a una gran carga funcional y puede verse afectada por patologías como la disfunción interna de la articulación o la artrosis.
Según explica el Dr. Álvaro Sada, jefe del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca, estas patologías suelen manifestarse mediante dolor articular, ruidos en la articulación, bloqueos mandibulares y dificultades para abrir la boca. Además, con frecuencia se acompañan de cefaleas y dolores musculares en la mandíbula y el cuello, lo que puede llegar a afectar significativamente a la calidad de vida de los pacientes.
"Recibimos muchos pacientes con articulaciones que presentan alteraciones avanzadas. Un diagnóstico y tratamiento tempranos son fundamentales para minimizar el daño posterior. Además, todos los estudios muestran un aumento de este tipo de patologías y una presencia cada vez mayor en nuestras consultas", señala el especialista.
Una técnica avanzada y mínimamente invasiva
La artroscopia de la ATM consiste en introducir una óptica de apenas 1,9 milímetros de diámetro en la articulación mediante dos pequeños accesos cutáneos. Esto permite visualizar el interior de la articulación y actuar sobre ella con instrumental específico sin necesidad de realizar una cirugía abierta.
Esta técnica permite tratar patologías como los desplazamientos del disco articular, procesos inflamatorios, alteraciones funcionales de la articulación o limitaciones severas en la apertura oral.
Entre sus principales ventajas destacan la ausencia de cicatrices visibles, una menor agresión quirúrgica, una reducción significativa de las complicaciones y una recuperación más rápida en comparación con las técnicas convencionales. Además, se trata de una cirugía ambulatoria realizada bajo anestesia general, lo que permite que el paciente regrese a su domicilio el mismo día de la intervención.
Un equipo multidisciplinar para abordar el dolor orofacial
Uno de los aspectos diferenciales del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca es su modelo integral de abordaje de las patologías de la ATM. El centro cuenta con un equipo multidisciplinar formado por cirujanos maxilofaciales, odontólogos, protésicos y fisioterapeutas especializados, que participan tanto en el diagnóstico como en el tratamiento y seguimiento de los pacientes.
El hospital atiende semanalmente a una media de 15 pacientes con dolor articular, síndrome miofascial o bruxismo, mientras que el equipo realiza entre una y dos artroscopias de ATM cada semana. "La artroscopia es solo una parte del tratamiento. El seguimiento posterior, la fisioterapia especializada y las férulas de descarga desarrolladas por nuestro equipo son fundamentales para conseguir resultados duraderos y mejorar la calidad de vida de los pacientes", explica el doctor.
Recuperación rápida y elevada tasa de éxito
Los resultados obtenidos por el equipo son especialmente positivos. Según el Dr. Álvaro Sada, la tasa de éxito de la técnica cerca del 99%, siendo muy reducido el número de pacientes que precisan posteriormente una cirugía más agresiva.
El posoperatorio suele caracterizarse por una inflamación mínima, escaso dolor y una recuperación funcional en apenas un par de días. Los pacientes experimentan mejoras significativas en la apertura oral, una reducción del dolor y la desaparición de los bloqueos articulares que limitaban su actividad diaria.
"Muchos pacientes nos trasladan que vuelven a comer con normalidad, pueden bostezar sin dolor y dejan atrás los episodios de bloqueo mandibular que condicionaban su día a día", concluye el especialista.





