Qué es la enfermedad del Ojo de Surfista

Qué es la enfermedad del Ojo de Surfista

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Conoce qué es el pterigion o “ojo del surfista”, cómo prevenirlo y su relación con la pingüécula. Protección ocular explicada por expertos de Vithas.

El mar, las olas, el viendo, el sol… si practicas surf seguro que estos factores ambientales  son muy familiares para ti pero… ¿sabes cómo pueden afectar a tus ojos? Si eres surfista seguro que has oído hablar alguna vez, o padecido, una patología ocular denominada pterigión, y conocida también como “ojo del surfista”, por ser una patología común en las personas que practican este deporte.

¿Qué es el pterigión y cómo afecta al ojo?

El pterigión es una degeneración de la conjuntiva que produce un crecimiento anormal de color rojo y blanquinoso de ésta, de tal forma que invade la córnea. Normalmente provoca un pequeño bulto en el globo ocular que suele aparecer en el lado más cercano a la nariz, aunque también puede afectar al lado externo del ojo o a ambos ojos.

Causas del pterigión

Esta patología tiene varios factores causales:

  • Traumatismo físico que supone la exposición a la radiación ultravioleta de la luz solar: la exposición solar prolongada y la sequedad son factores que propician la aparición de esta patología.
  • Microtraumatismos físicos que provoca el viento, el polvo, cuerpos extraños movidos por el viento o incluso el calor intenso: la exposición a estos factores ambientales, comunes en la playa que es donde se practica el surf, también incrementan el riesgo de desarrollar pterigión.
  • Factor genético: hay algunas personas que están más predispuestas que otras a desarrollar esta patología.

Los surfistas, como cualquier persona (deportista o no) que se encuentre expuesta en su día a día al sol, el viento, el calor intenso o el aire libre en general, tienen una mayor incidencia de tener un pterigion, ya que están en contacto directo de forma continua con todas las condiciones que favorecen su aparición.

Enfermedad ocular pterigion: causas y prevención

El primer paso para tratar esta patología es, sin duda, prevenirla. Para ello lo más importante es proteger nuestros ojos de todos los factores descritos anteriormente, sobre todo del sol.

Una vez que aparece, lo detectaremos por la aparición de un pequeño bulto en la conjuntiva situada entre la córnea y la nariz. Este bultito suele estar enrojecido y tiene tendencia a crecer hasta alcanzar la córnea, sobre la que suele avanzar. Cuando es pequeño los síntomas son el enrojecimiento, leves molestias, escozor, pinchazos; pero cuando es grande y afecta a la córnea puede incluso disminuir la visión.

El tratamiento cuando es pequeño y no alcanza la córnea pasa por el uso de lágrimas artificiales y, ocasionalmente, antiinflamatorios tópicos, suele ser suficiente para que desaparezca.

Si alcanza la córnea o su tamaño es mayor, la solución pasa por la cirugía, que en principio es sencilla.

¿Puede aparecer una pingüécula por estrés visual?

Aunque el estrés visual, provocado por pasar muchas horas frente a pantallas, forzar la vista o no parpadear lo suficiente, puede aumentar la irritación ocular, no es una causa directa de la aparición de una pingüécela. Esta lesión benigna suele desarrollarse por la exposición prolongada al sol, al viento, al polvo o a ambientes muy secos, factores que dañan o irritan la conjuntiva. Sin embargo, el estrés visual sí puede agravar molestias de una pingüécela ya existente, haciendo que se note más enrojecida o inflamada. Por ello, combinar una correcta higiene visual con protección frente a agresores ambientales es esencial para mantener la superficie ocular sana.

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