El embarazo es una etapa que requiere un seguimiento médico adecuado para garantizar la salud de la madre y del bebé. Conocer las pruebas durante el embarazo que se realizan en cada trimestre permite a la futura mamá poder vivir este proceso con tranquilidad y confianza.
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) considera que el intervalo entre las consultas debe estar determinado por la naturaleza de la gestación y de las necesidades individuales de cada mujer. Por eso, para unos mejores resultados perinatales es recomendable realizar entre siete y diez consultas prenatales durante un embarazo normal. Sin embargo, ¿Qué pruebas durante el embarazo debe realizarse una mujer para un adecuado control del mismo?
Valoración de la historia clínica, primera ecografía y analítica
Diferentes sociedades médicas y científicas, como la SEGO, recomiendan que las mujeres realicen una visita preconcepcional a su especialista, de cara a conseguir el mejor estado de salud posible para la futura gestación. En esta consulta el obstetra asesorará a la futura embarazada sobre la alimentación, hábitos a evitar durante el embarazo, como el consumo de tabaco, o los diferentes suplementos a tomar previo a la gestación.
En cuanto a las ecografías, como mínimo, se recomiendan tres ecografías durante el embarazo: en las semanas 12, 20 y 36. Si existe algún riesgo, el especialista puede indicar más controles, sin riesgo para la madre ni el bebé.
El screening del primer trimestre
Una vez confirmado el embarazo, la siguiente visita que deben realizar las futuras madres a la consulta de su ginecólogo es entre la semana 11-13. En esa cita se realizará el cribado del primer trimestre y el médico valorará mediante ecografía, analítica y la edad materna el riesgo de Síndrome de Down, Síndrome de Edwards o Síndrome de Patau en la gestación. A partir de este momento recomendamos que, en gestaciones de bajo riesgo, la embarazada visite mensualmente a su especialista para así llevar a cabo un mejor control materno-fetal, siempre individualizando las características específicas de cada paciente.
Así, las pruebas durante el embarazo para el primer trimestre sería:
- Analítica completa: hemograma, glucosa, función tiroidea y serología STORCH (sífilis, toxoplasma, rubéola, citomegalovirus, VIH y hepatitis B y C).
- Prueba de Coombs indirecta: fundamental si el grupo sanguíneo materno es Rh negativo.
- Marcadores bioquímicos y ecografía de las 12 semanas: permiten calcular el riesgo de cromosomopatías.
Estas pruebas son clave para anticipar riesgos y planificar el seguimiento adecuado.
Ecografía morfológica en el segundo trimestre
Con esta prueba se valora la anatomía fetal y placentaria, detectando así anomalías estructurales y marcadores ecográficos de cromosomopatías. En este trimestre también se realizará una segunda analítica, que incluye una analítica de sangre y otra de orina.
En esta etapa, la protagonista es la ecografía de la semana 20, que analiza la anatomía y el desarrollo del bebé. Además, las pruebas durante el embarazo del segundo trimestre incluyen:
- Test de O’Sullivan (PTOG): cribado de diabetes gestacional en torno a la semana 24.
- Analítica y serologías adicionales: en casos de riesgo, se repiten pruebas para toxoplasma o citomegalovirus.
- Amniocentesis: indicada en situaciones específicas para descartar alteraciones cromosómicas.
También es el momento ideal para realizar la ecografía 5D, que ofrece imágenes detalladas del feto.
Desde el segundo trimestre es importante que la embarazada conozca aquellos síntomas que puede presentar y por los que debe acudir a urgencias: dolor abdominal, sangrado vaginal, expulsión de líquido o contracciones regulares. Además, en el caso de tener más de 28 semanas de gestación, si la paciente nota una disminución de los movimientos fetales, también deberá acudir a urgencias.
Últimas pruebas durante el embarazo: preparación al parto
En la consulta del último trimestre se llevará a cabo una valoración más exhaustiva, tanto materna como fetal, de cara a la correcta finalización de la gestación. En este tercer trimestre “la embarazada debe realizarse una analítica que incluirá hemograma, bioquímica, coagulación, un análisis de orina y una nueva serología.
En resumen, en la recta final, el objetivo es garantizar el bienestar fetal y planificar el parto. Las pruebas durante el embarazo para esta etapa más importantes son:
- Analítica preoperatoria: hemograma, glucosa, creatinina y coagulación.
- Cultivo recto-vaginal: para descartar estreptococo del grupo B.
- Ecografía de la semana 36: evalúa crecimiento, líquido amniótico y placenta.
Además, se realizan monitorizaciones fetales para asegurar que todo evoluciona correctamente.