El Dr. Antonio Vargas, neurocirujano, explica las pautas fundamentales para una recuperación segura y eficaz tras una intervención de hernia discal lumbar
La cirugía de hernia discal lumbar es una solución eficaz para aquellos pacientes que no han respondido al tratamiento conservador y que presentan dolor persistente, limitación funcional o afectación neurológica. No obstante, más allá de la intervención quirúrgica, uno de los aspectos que más preocupa a los pacientes es cómo será el proceso de recuperación y cuándo podrán retomar su vida cotidiana con normalidad.
El Dr. Antonio Vargas, neurocirujano del hospital Vithas Almería, subraya que “una correcta recuperación es tan importante como la propia cirugía, ya que influye directamente en el resultado final y en la prevención de futuras lesiones de columna”. Por ello, explica de forma detallada cuáles son las fases del posoperatorio y las recomendaciones que deben seguirse tras una intervención de hernia discal lumbar.
Alta precoz y primeros pasos tras la cirugía
En la mayoría de los casos, la evolución inmediata tras la cirugía es muy favorable. Según el especialista, entre el 90 y el 95 % de los pacientes puede levantarse y caminar a las pocas horas de la intervención, recibiendo el alta hospitalaria antes de que transcurran 24 horas. “Se trata de una cirugía que permite una recuperación inicial rápida, siempre que se sigan las pautas indicadas”, señala el Dr. Vargas.
A partir del alta comienza la primera fase del proceso de recuperación, que se prolonga durante aproximadamente un mes. Durante este periodo, el paciente debe llevar una vida tranquila, evitando esfuerzos innecesarios, pero manteniéndose activo de forma controlada. Desde el primer día tras la cirugía se recomienda iniciar paseos cortos, de entre 5 y 10 minutos, que pueden repetirse varias veces al día. Asimismo, es posible subir escaleras de forma limitada, aproximadamente un piso, si las características de la vivienda lo requieren, siempre sin forzar y un máximo de dos o tres veces al día, afirma el doctor.
Durante este primer mes, en la población general, se desaconseja iniciar fisioterapia activa o ejercicio terapéutico estructurado. “El objetivo en esta fase es permitir una correcta cicatrización de los tejidos y evitar sobrecargas que puedan comprometer el resultado de la intervención”, explica el neurocirujano. También se recomienda evitar posturas mantenidas durante largos periodos, especialmente permanecer de pie de forma estática.
En cuanto a la conducción de vehículos, la recomendación general es esperar unas cuatro semanas tras la cirugía. No obstante, en pacientes con una evolución muy favorable y buenas sensaciones desde el inicio del posoperatorio, podría valorarse una reincorporación progresiva a partir de las dos semanas.
La segunda fase de la recuperación se sitúa entre los 60 y 90 días posteriores a la intervención. En este periodo se inicia una normalización progresiva de las actividades diarias, pudiendo realizar prácticamente todas, a excepción del ejercicio físico intenso o de alto impacto.
Para favorecer este proceso, el Dr. Vargas recomienda comenzar con ejercicio terapéutico suave entre el día 30 y el día 60 del posoperatorio. “Actividades como estiramientos o bicicleta estática son muy beneficiosas, siempre a una intensidad moderada, en torno al 50-60 % de la capacidad máxima”, apunta. A partir de los 60 días y hasta los 90, esta intensidad puede incrementarse progresivamente hasta alcanzar el 70-75 %.
La reincorporación laboral puede plantearse entre el día 45 y el día 90 tras la cirugía, dependiendo de factores como la exigencia física del puesto de trabajo, el nivel de responsabilidad, la necesidad de reincorporación y, sobre todo, la evolución clínica y las sensaciones del paciente.
Recuperación completa y prevención a largo plazo
A partir de los 90 días, la musculatura lumbar y abdominal se considera completamente cicatrizada. En esta etapa, el especialista insiste en la importancia de mantener un plan de ejercicio terapéutico continuado que permita alcanzar el 100 % del tono muscular. “Este trabajo es clave no solo para completar la recuperación, sino también para prevenir nuevas lesiones de columna y mejorar la calidad de vida del paciente”, concluye el Dr. Vargas.
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