
Defectos refractivos: tipos
Los tipos más comunes son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Estos problemas pueden surgir en la infancia y afectar al desarrollo académico y social de los niños. Por tanto, la prevención y el manejo temprano son esenciales.
- Miopía: Es la ametropía que se presenta con mayor frecuencia, se manifiesta fundamentalmente por una mala visión de lejos, siendo habitual que los niños tiendan a guiñar los ojos para poder enfocar de lejos.
- Hipermetropía: Se manifiesta fundamentalmente por dolores de cabeza frecuentes. Es el defecto refractivo que se asocia generalmente al estrabismo. Para diagnosticar este defecto es importante realizar una exploración bajo dilatación pupilar.
- Astigmatismo: Puede ir asociado a alguno de los defectos anteriores y es llamativo como en algunos niños provoca la tortícolis ocular, es decir, tendencia a inclinar la cabeza para enfocar.

Estrategias de prevención
- Exámenes visuales regulares: Revisiones oculares periódicas, comenzando desde la infancia temprana. Los exámenes deben realizarse a los 3 años de forma rutinaria o antes si existe una herencia genética o los padres detectan alguna alteración. Estos exámenes son muy importantes para la detección precoz del llamado “OJO VAGO”. En estos casos uno de los ojos ve bien pero el otro por su defecto visual no. Es importante que se diagnostique antes de los 6 años de edad para lograr un adecuado desarrollo visual de ojo ambliope.
- Promoción de actividades al aire libre fundamentalmente para la prevención de la miopía.
- Higiene visual: Regla 20-20-20: cada 20 minutos de trabajo cercano tomar un descanso de 20 segundos mirando algo a 20 pies (6 metros) de distancia
- Educación postural
- Nutrición adecuada: Dieta rica en vitaminas y minerales, fundamentalmente vitamina A,C y E
Dra. Teresa Sánchez-Mínguez
Unidad de Oftalmología Vithas