- Superar el cáncer infantil también es volver a caminar, hablar y comer. El 80 % de niños que lo padecen sobrevive, pero muchos necesitan apoyo a largo plazo
- La neurorrehabilitación pediátrica integral de Irenea permite recuperar funciones motoras, cognitivas, comunicativas y de deglución tras el tratamiento oncológico
- El #PañueloChallengeAladina convierte un gesto sencillo en una gran ola de solidaridad para visibilizar el cáncer infantil y acompañar a quienes lo atraviesan
Con motivo del Día Mundial del Cáncer Infantil, que se conmemora el próximo 15 de febrero, el Instituto de Rehabilitación Neurológica (Irenea) de Vithas Valencia Consuelo y Vithas Aguas Vivas, integrado en el Instituto de Neurociencias Vithas, se suma un año más al #PañueloChallengeAladina, la campaña impulsada por la Fundación Aladina para dar visibilidad al cáncer infantil y mostrar apoyo a los niños y adolescentes que lo afrontan, así como a sus familias.
Ponerse un pañuelo es un gesto sencillo, pero cobra un significado mucho mayor cuando se conocen las historias que hay detrás. En Vithas, ese sentido lo representan niños como Rubén y Laia, dos pacientes pediátricos oncológicos cuya evolución demuestra la importancia de una neurorrehabilitación integral, especializada y humana.
Rubén nació en enero de 2021 y, con solo un año, fue diagnosticado con un tumor cerebral. Tras la cirugía y un tratamiento posterior con protonterapia, comenzó un largo proceso de recuperación que supuso importantes retos en su desarrollo motor, cognitivo, deglutorio y comunicativo.
“Cuando llegó a Irenea, Rubén tenía dificultades principalmente para mantener el equilibrio y para comunicarse, aunque desde el primer momento mostró curiosidad, ganas de interactuar y una gran capacidad de aprendizaje. Desde entonces, sigue un programa de neurorrehabilitación intensiva, con un trabajo coordinado en fisioterapia, neuropsicología, logopedia y terapia ocupacional”, explica Carmen Medina, responsable del área pediátrica de neurorrehabilitación de Vithas Valencia Consuelo.
Por su parte, la Dra. Carolina Colomer, directora clínica de Irenea, destaca que “gracias a un abordaje diario y adaptado a sus necesidades, Rubén ha logrado avances muy importantes, como caminar con mayor estabilidad, lograr mayor estabilidad y coordinación, ganar autonomía en la alimentación y ha mejorado significativamente su función comunicativa. Además, fruto de su evolución y del trabajo coordinado con su entorno, ha iniciado ya su escolarización, un paso clave en su desarrollo personal y social”.
Como Rubén, Reda también ha tenido que sortear numerosos obstáculos. Con 13 años y antecedentes de síndrome de Noonan y leucemia, desde muy pequeño ha convivido con importantes problemas de salud, incluyendo complicaciones cardiológicas que requirieron cirugía y hospitalización por diferentes procesos terapéuticos. Los largos periodos de ingreso durante su tratamiento influyeron en su desarrollo en los primeros años de vida, provocando dificultades en el lenguaje, en algunos aspectos del aprendizaje y en determinadas habilidades motoras. En la actualidad, también recibe atención en Vithas Valencia Consuelo, donde se trabaja con él de forma personalizada y coordinada para potenciar su autonomía y facilitar su adaptación e integración en el entorno escolar.
Junto a estas historias se suma la de Laia, otro ejemplo de superación. También paciente pediátrica de Irenea, ha logrado pasar de alimentarse por sonda a comer de todo. Este avance ha sido posible gracias al acompañamiento del equipo de profesionales de Vithas y a una intervención totalmente personalizada. Su logro se celebró con una fiesta sorpresa en la que no faltó su comida favorita, el sushi, ni un diploma que reconocía todo su esfuerzo.
El camino de Rubén, Reda y Laia no se entiende sin sus familias, presentes en cada paso del proceso. También ha sido clave el acompañamiento de la Fundación Aladina, que les ha permitido participar en terapias asistidas con perros, talleres específicos y actividades pensadas para devolver ilusión y normalidad a su día a día.
Historias como éstas recuerdan que el cáncer infantil no es solo una cifra. Cada año se diagnostican en España alrededor de 1.500 nuevos casos. Aunque cerca del 80 % de los niños sobreviven, muchos conviven con secuelas físicas, cognitivas o emocionales que requieren apoyo y seguimiento a largo plazo.
Ante esta realidad, la solidaridad de todos es esencial para garantizar que los menores con cáncer y sus familias cuenten con el acompañamiento necesario durante y después del diagnóstico.






