Opciones ante la falta de fármacos hormonales para la menopausia

Opciones ante la falta de fármacos hormonales para la menopausia

Las farmacias registran un desabastecimiento en los últimos meses de tratamientos hormonales para la menopausia.

Estefanía Morán

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  • Es fundamental acudir ante esta situación a un ginecólogo para que aconseje la mejor solución de manera personalizada para cada mujer mientras dure el desabastecimiento.  No todas las hormonas son iguales ni en todas las mujeres el objetivo que se persigue es el mismo. Por eso el médico debe ajustar a cada paciente la solución

Desde hace meses estamos viviendo en España un problema de suministro que está afectando a distintos tratamientos hormonales utilizados para aliviar los síntomas asociados a la menopausia y necesarios asimismo para las mujeres transexuales.

La terapia hormonal se puede tomar por varias vías. Lo que originó todo este problema era una vía dérmica, Lenzeto, un spray que se aplicaba en la piel.  Cuando empezó a escasear, las pacientes empezaron a comprar parches y cremas. Lo que ocurre es que se han acabado por el efecto dominó. También hay otros fármacos que se tomaban por vía oral que se han discontinuado bien su producción o su comercialización y también se han acabado.

Esta situación está provocando gran preocupación ya que son tratamientos que no deben suspenderse y para los cuales hay que buscar alternativas profesionales.

De hecho, si la paciente no encuentra el tratamiento y lo suspende va a notar un repunte muy significativo de los síntomas por los cuales empezó a tomar la terapia hormonal, lógicamente. Lo mismo ocurre con las mujeres trans, porque están haciendo su transición al género femenino y si no toman hormonas no son capaces de producirlas en su cuerpo de manera endógena y se pararía todo el proceso.

Así pues, ¿qué opciones son recomendables?

Si no encuentran su fármaco, el Lenzeto por ejemplo, que es el que principalmente faltaba de inicio, hay alternativas en geles, en cremas y en terapia por vía oral, ya que también hay algunos que se han desabastecido en el mercado en cuanto a estrógenos. Hay distintas opciones, pero no se pueden manejar de manera libre. Deben ser recomendadas por un profesional después de haber estudiado cada caso concreto. No todas las mujeres pueden tomar todos los tratamientos.

Por eso es fundamental acudir ante esta situación a un ginecólogo para que aconseje la mejor solución de manera personalizada para cada mujer mientras dure el desabastecimiento. Y es que hoy en día hay indicación de terapia hormonal, pero también hay contraindicaciones en algunas de ellas. No todas las hormonas son iguales ni en todas las mujeres el objetivo que se persigue es el mismo. Por eso el médico debe ajustar a cada paciente la solución.

Incluso para prescribir fármacos que no forman parte de la familia de los estrógenos o no son hormonales. Hay que ajustarlo en función de las patologías que pueda tener la mujer, porque además de ser menopáusica puede ser hipertensa, puede tener diabetes o un problema en el hígado. Y además hay algunos tratamientos para los que es preciso realizar una serie de controles clínicos o analíticos previos y no se pueden tomar libremente.

Y en casos como las menopausias prematuras, que esas mujeres si no se tratan pueden tener complicaciones, es posible manejarlas con otros fármacos. Por ejemplo a las mujeres que son muy jóvenes en vez de terapia hormonal se le puede prescribir anticonceptivos, que son parecidos pero con otras dosis para poder superar esta situación de emergencia, nunca como fórmula habitual.

Cuidado con las terapias alternativas

Por último, también hay que tener mucho cuidado con buscar terapias alternativas que aconsejen perfiles no profesionales sanitarios en redes sociales. Mucha gente que está tirando de Internet para buscar terapias alternativas que no son nocivas, pero tampoco son efectivas. Y su consumo puede llevar a la frustración por la falta de resultados ante síntomas que suponen un deterioro importante de la calidad de vida en muchos casos, y por el alto coste que en ocasiones tienen estos productos.

Por eso, lo mejor es, en definitiva, acudir siempre a un profesional médico para asesorarse de qué podemos tomar o qué alternativas existen a la falta de terapia que la mujer esté tomando.

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