Los colores de los alimentos en otoño: qué nos dicen sobre sus nutrientes y cómo aprovecharlos en tu dieta

Los colores de los alimentos en otoño: qué nos dicen sobre sus nutrientes y cómo aprovecharlos en tu dieta
Alimentos típicos de los meses de otoño

Hospital Vithas Valencia Turia

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El otoño trae consigo una gran variedad de frutas y verduras que llenan nuestros platos de colores cálidos y sabores característicos de la temporada. Más allá de su atractivo visual, los tonos de muchos alimentos pueden ofrecer pistas sobre algunos de los compuestos naturales que contienen y ayudarnos a construir una dieta más variada y equilibrada.

El color por sí solo no determina el valor nutricional de un alimento, pero sí puede orientarnos sobre la presencia de determinados nutrientes y compuestos vegetales beneficiosos para la salud.

¿Por qué es importante comer frutas y verduras de distintos colores?

Una de las recomendaciones más sencillas para mejorar la calidad nutricional de la alimentación consiste en aumentar el consumo de frutas y verduras y apostar por la variedad. En este sentido, los colores pueden convertirse en una guía práctica para incorporar alimentos diferentes a lo largo de la semana.

Alimentos naranjas de otoño: calabaza, boniato y zanahoria

La calabaza y el boniato son dos de los grandes protagonistas del otoño. Su característico color naranja se debe a la presencia de carotenoides, pigmentos naturales que también se encuentran en otros vegetales como la zanahoria. Algunos de estos compuestos pueden transformarse en vitamina A en el organismo.

La vitamina A contribuye al mantenimiento de la visión, la salud de la piel y el funcionamiento normal del sistema inmunitario. Además, tanto la calabaza como el boniato aportan fibra y son muy versátiles a la hora de consumirse, ya que se pueden preparar en forma de cremas, purés, platos de cuchara o como guarnición durante los meses más fríos.

La granada y el poder del color rojo

La granada es una de las frutas más representativas de esta época del año. Su intenso color rojo está asociado a la presencia de polifenoles y otros compuestos antioxidantes presentes de forma natural.

Estos compuestos ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo. A ello se suma su aporte en fibra y agua, características que contribuyen a mejorar la calidad nutricional del alimento. La granada puede consumirse sola o añadirse a ensaladas, yogures y otras preparaciones.

Castañas: energía saludable para los meses más fríos

Los tonos marrones también tienen protagonismo en otoño gracias a las castañas. A diferencia de otros frutos secos, contienen menos grasa y destacan por su aporte de hidratos de carbono complejos y minerales como el potasio.

Por ello, constituyen una buena fuente de energía para el día a día. Aunque tradicionalmente se consumen asadas, también pueden incorporarse a cremas, guisos o rellenos.

Verduras verdes: fibra, vitaminas y minerales

Las tonalidades verdes también recuperan protagonismo durante esta época del año. Verduras como el brócoli, las coles de Bruselas, las acelgas o las espinacas deben su característico color principalmente a la clorofila, aunque también contienen otros compuestos vegetales con interés nutricional.

Estas verduras son fuente de fibra, vitaminas y minerales, además de aportar luteína y otros carotenoides presentes de forma natural en los vegetales de hoja verde. Su consumo habitual contribuye a enriquecer la calidad nutricional de la alimentación y pueden prepararse de múltiples formas, desde salteados hasta cremas o guarniciones.

Naranjas y mandarinas: el aporte de vitamina C

A medida que avanza la temporada aparecen las primeras mandarinas y naranjas.  Su color amarillo y naranja está relacionado con la presencia de distintos pigmentos naturales, entre ellos los carotenoides.

Estos cítricos destacan especialmente por su contenido en vitamina C, un nutriente que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, participa en la formación de colágeno y favorece la absorción del hierro procedente de los alimentos.

Además de consumirse como fruta fresca, pueden incorporarse a ensaladas y otras recetas que aportan sabor, color y valor nutricional.

Una dieta saludable gracias a la variedad

En definitiva, los colores pueden convertirse en una referencia útil para incorporar alimentos diferentes en nuestros platos a lo largo de la semana. Si observamos el plato y vemos diferentes colores, probablemente también estaremos incorporando una mayor diversidad de nutrientes. No se trata de seguir reglas estrictas, sino de aprovechar la riqueza de productos que ofrece cada estación del año.

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