- Caminar por la playa es una de las actividades más practicadas en zonas costeras. Constituye sin duda un gran ejercicio y técnica de relajación, pero no están exenta de riesgo de lesiones en la rodilla
Llega el verano y apetece caminar por la playa. De hecho es una de las actividades más practicadas por los veraneantes de zonas costeras. Constituye sin duda un gran ejercicio y técnica de relajación, pero no están exenta de riesgo de lesiones. Y es que la orilla de la playa, se comporta como un terreno irregular, por lo que caminar en su línea exige cierta preparación física y estabilidad corporal. Estos paseos pueden provocar desde un esguince de rodilla a lesiones de ligamentos, tanto dentro como fuera de la rodilla. Incluso si el trauma es muy importante puede llegar a producir una fractura.
Causas y fórmulas de prevención
Generalmente el principal mecanismo de lesión es una torsión o una entorsis sobre su propio eje. El pie queda atascado, posiblemente en la arena, y al girar hace un movimiento brusco donde rompe ligamentos o menisco. Y si el trauma es más directo sobre la rodilla puede provocar una fractura.
¿Cómo prevenir este tipo de lesiones? Bueno, primero que nada, intentando asegurarse de que el terreno, en este caso la orilla, tanto en la parte de arena húmeda como en esa primera etapa de agua, sea una superficie regular, sin baches y lo más estable posible. Si hay muchas olas y el aire es fuerte, hay que evitar esta zona en lo posible. Y es que justo esas olas son, al reventar a nivel de las piernas o muslos, las causantes de la lesión. Si se decide caminar dentro del agua, es recomendable hacerlo cuando haya poco oleaje. Y cuando las condiciones del mar lo permitan, es preferible situarse con el agua aproximadamente a la altura de la cintura.
Perfiles de riesgo y fórmulas de actuación
Es más habitual que estas lesiones se produzcan en personas de edad avanzada y/o que presenten poca masa muscular, tengan una marcha o caminata algo inestable y poca estabilidad general. Sumar estas características con un terreno irregular, como suele ser la orilla de la playa, es como una combinación perfecta para que se provocan las lesiones. No obstante, nadie está exento de sufrir una lesión de este tipo.
En cualquier caso, y ante su aparición, lo primero es reconocer que se ha producido un daño. En esta situación, intenta no apoyar, salir, colocarte en un terreno regular, calmarte, sentarte y observar si hay una deformidad importante y la severidad del dolor. Si se va incrementando, tanto la inflamación o deformidad como el dolor, es indicativo de que hay que acudir a un servicio de urgencias o traumatología.
A veces se logra identificar crujidos, que suelen ser lesiones de ligamento, apalancamientos bruscos de la extremidad. Son signos indicativos de que hay algo de cierta gravedad. Otras señales son la limitación para deambular y dificultad para apoyar o afincar la extremidad. Eso es indicativo de que hay que hacer una parada, salir del agua y tomar la revisión necesaria.



