La mayor pérdida de orina por el sudor, producto del calor, conlleva una sobresaturación de calcio en la orina que puede generar cálculos renales
Entre el 1 y el 13% de la población española presenta cálculos renales. Es lo que se conoce también como litisiasis renal, siendo similar a otros países desarrollados, según la Guidelines European Association of Urology en marzo de 2026. Esta incidencia aumenta en verano. De hecho, el riesgo de padecerlo se calcula que se incrementa un 1,7% por cada grado más de calor cuando la temperatura supera los 18 grados. Tal circunstancia obliga a tomar en el período estival mayores precauciones para evitar su aparición.
El riesgo de cálculo renal: causas
Este aumento del riesgo se debe a que la mayor pérdida de orina por el sudor, producto del calor, conlleva una sobresaturación de calcio en la orina que puede generar cálculos renales. Por ello, en verano es más que recomendable beber abundantes líquidos para evitar su desarrollo. Las litiasis se forman en los riñones, pero no suelen producir síntomas hasta que no se desprenden. Una vez que inician su descenso hacia la vejiga, pueden producir una obstrucción del riñón, dilatación del mismo y un cuadro de dolor agudo que se conoce como cólico renal.
La inmensa mayoría de los pacientes con un cólico renal, expulsarán la litiasis sin necesidad de ninguna intervención. Sin embargo, hay fármacos que ayudan a que este episodio sea más breve y menos doloroso, provocando su expulsión. Sin embargo, cuando un cólico renal se asocia a fiebre alta, se debe de acudir a un Servicio de Urgencias para una actuación inmediata.
El riesgo de cálculo renal: tratamientos
Cuando una litiasis no es expulsada en un plazo razonable de tiempo, o bien adquiere un tamaño que hace muy poco probable su eliminación, se plantea un tratamiento para destruirla. La litotricia extracorpórea era el tratamiento de referencia. Esto cambió cuando surgieron nuevas técnicas mínimamente invasivos. Estas se realizan sin ninguna incisión y permiten una rápida recuperación han tomado la delantera. Actualmente sólo se utiliza en casos muy concretos mientras la mayoría de procedimientos se realizan con:
- Ureterolitectomía endoscópica: Se realiza con un ureterorrenoscopio, bien semirrígido o bien flexible, según la ubicación de la litiasis en el uréter. Una vez localizada la litiasis, se destruye con la fibra láser y se extraen los fragmentos con una cestilla para análisis bioquímico.
- Cirugía intrarrenal retrógrada: Se utiliza para resolver litiasis localizadas en el riñón mediante un ureterorrenoscopio flexible. La litiasis se destruye también con fibra láser pero, según los parámetros de energía aplicados, se puede elegir pulverizar o fragmentar la piedra, tomando una muestra para análisis bioquímico.



