- El agua, el calor y los cambios de presión son elementos que pueden afectar la salud de tus oídos: aprende a prevenir infecciones y molestias frecuentes en verano y a actuar a tiempo si aparecen.
El verano es una época para disfrutar del aire libre, refrescarse en mar y piscina, y, a menudo, viajar, pero también es un momento en el que nuestros oídos pueden verse más expuestos a infecciones y molestias. La humedad, los cambios de presión y los hábitos propios de esta estación pueden favorecer problemas como la otitis o la otomicosis.
Otitis: ¿cómo se puede prevenir el “oído del nadador”?
La otitis externa, conocida como “oído del nadador”, es una de las afecciones más frecuentes en verano. Se produce cuando el agua queda retenida en el conducto auditivo, creando un ambiente húmedo que favorece la proliferación de bacterias y la infección.
Consejos para prevenirla:
- Seca bien tus oídos tras cada baño con una toalla e inclina la cabeza hacia los lados.
- Evita introducir objetos como bastoncillos, ya que pueden irritar el canal auditivo.
- Utiliza tapones específicos si tienes propensión a infecciones o pasas mucho tiempo en el agua.
- No te bañes en aguas contaminadas o de dudosa calidad.
Si notas dolor, picor o secreción, es importante acudir a un centro sanitario para iniciar el tratamiento adecuado bajo prescripción médica.
Otomicosis: ¿qué signos presentan las infecciones por hongos en el oído?
El calor y la humedad también favorecen el crecimiento de hongos en el conducto auditivo externo, dando lugar a otomicosis, una infección fúngica menos conocida pero relativamente frecuente en verano.
Sus síntomas más habituales son:
- Picor intenso y molesto, en ocasiones acompañado de dolor leve.
- Sensación de oído taponado y posible pérdida de audición leve y temporal.
- A veces, puede aparecer secreción.
Para prevenir esta infección, es importante mantener los oídos secos, especialmente tras el baño, y evitar introducir objetos como bastoncillos. También es recomendable evitar el uso prolongado de auriculares si el entorno es húmedo y caluroso, y una correcta higiene en el uso de audífonos.
En caso de notar algún síntoma, es clave no manipular el oído y acudir a un centro sanitario para revisarlo: un diagnóstico y tratamiento temprano contribuye a evitar la recurrencia o cronificación de la otomicosis.
Protección auditiva en la playa: ¿qué hay que vigilar?
En la playa, además del agua, el viento y la arena pueden irritar el canal auditivo, favoreciendo también la aparición de molestias o afecciones. En este caso, las recomendaciones para proteger la salud auditiva pasan por:
- Evitar que entre arena en los oídos, especialmente en niños.
- Limpiar solo la parte externa del oído, sin introducir objetos.
- En caso de sensación de tapón persistente, acudir a un centro sanitario.
Cambios de presión en vuelos: ¿cómo evitar molestias en oídos?
Los desplazamientos en avión pueden causar molestias en los oídos debido a los cambios de presión, especialmente durante el despegue y el aterrizaje. Sin embargo, hay acciones que pueden reducir las molestias, facilitando la circulación de aire por la trompa de Eustaquio, encargada de equilibrar la presión a ambos lados del tímpano:
- Bostezar o tragar saliva frecuentemente.
- Masticar chicle o chupar caramelos.
- Realizar la maniobra de Valsalva (mantener boca cerrada, taparse la nariz y exhalar suavemente).
La salud auditiva también forma parte de un verano saludable
Disfrutar del verano sin descuidar la salud de tus oídos es posible con unos sencillos hábitos. La prevención es la mejor herramienta para evitar complicaciones y disfrutar de esta época con tranquilidad, lo que incluye cuidar otros hábitos como el volumen de los auriculares (especialmente en exteriores) y evitar su uso prolongado si hay sudor o humedad.



