¿Por qué reducir la proteína protege al riñón?

¿Por qué reducir la proteína protege al riñón?

Vithas Valencia 9 de Octubre

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El objetivo no es demonizar la proteína, sino comprender su papel dentro de una dieta equilibrada. Aprender a comer con equilibrio y proteger al mismo tiempo el músculo, las arterias, el corazón y el riñón  

En los últimos años, las dietas hiperproteicas y el consumo de suplementos nutricionales han ganado popularidad, impulsados en gran parte por tendencias en redes sociales y el culto al rendimiento físico. Sin embargo, los especialistas advierten de un mensaje claro: más proteína no siempre significa mejor salud. De hecho, un consumo excesivo sostenido puede suponer una sobrecarga para los riñones.

El papel de la proteína en el organismo

La proteína es un nutriente esencial. Participa en la formación y mantenimiento del músculo, en funciones hormonales y en múltiples procesos vitales. Pero, como ocurre con muchos aspectos de la alimentación, el equilibrio es la clave.

La proteína es fundamental para la vida y para mantener el músculo, pero el exceso obliga al riñón a trabajar más y favorece un fenómeno llamado hiperfiltración, que acelera el desgaste renal con el paso de los años

¿Cuánta proteína necesitamos realmente?

Las principales guías clínicas internacionales y la Organización Mundial de la Salud sitúan la recomendación para la población general en torno a:

* 0,8 gramos de proteína por kilo de peso al día

Esta cantidad es suficiente para cubrir las necesidades del organismo en condiciones normales. Sin embargo, muchas personas superan ampliamente esta cifra sin ser conscientes de ello. Existe una gran desinformación en torno a la cantidad real de proteína que necesitamos, especialmente por la influencia de dietas de moda y suplementos nutricionales

¿Qué ocurre cuando consumimos demasiada proteína?

El riñón es el órgano encargado de filtrar los productos derivados del metabolismo de las proteínas. Cuando la ingesta es elevada de forma continuada:

  • Aumenta el trabajo renal
  • Se produce hiperfiltración
  • Se acelera el desgaste de la función renal
  • Puede favorecer el daño vascular
  • Comer demasiada proteína puede contribuir a la progresión de enfermedad renal y al daño de los vasos sanguíneos
  • Ni exceso ni defecto: el equilibrio es fundamental
  • Reducir la proteína no significa eliminarla. Tan importante como evitar el exceso es prevenir el déficit.
  • Un consumo insuficiente puede derivar en:
  • Desnutrición
  • Pérdida de masa muscular
  • Sarcopenia (especialmente en personas mayores)
  • Mayor fragilidad y riesgo cardiovascular
  • Por ello, el objetivo es claro: ajustar la cantidad a las necesidades individuales.

Situaciones en las que aumentan los requerimientos

Existen contextos en los que sí es necesario incrementar la ingesta proteica, como:

  • Etapas de crecimiento
  • Recuperación tras una hospitalización
  • Enfermedades agudas
  • Actividad física muy intensa o desgaste físico elevado

Fuera de estos escenarios, el exceso mantenido no aporta beneficios y puede ser perjudicial.

El tipo de proteína también importa

En personas con enfermedad renal crónica, no solo la cantidad, sino también el origen de la proteína es relevante.

Las proteínas de origen animal:

  • Generan mayor carga ácida
  • Favorecen la inflamación
  • Aumentan la producción de toxinas urémicas

Cuando existe enfermedad renal, el exceso de proteínas animales dificulta el trabajo del riñón y favorece el estrés oxidativo y el daño arterial

Hacia una alimentación más equilibrada

Los especialistas recomiendan apostar por un patrón de alimentación más saludable y equilibrado, basado en:

  • Productos frescos
  • Verduras y frutas
  • Legumbres
  • Fibra
  • Fuentes proteicas ajustadas a necesidades reales

Ante cualquier duda nutricional, no olvides consultar con el profesional médico.

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