Después del verano es habitual sentir que "hemos perdido los buenos hábitos" y que necesitamos hacer una dieta para compensar los excesos. Sin embargo, recuperar una alimentación saludable no consiste en restringir ni en empezar de cero, sino en volver o mejorar una rutina que podamos mantener en el tiempo.
Planificar los menús, preparar la lista de la compra, retomar la actividad física y adaptar las comidas a los horarios ayuda a volver a la rutina y a los hábitos saludables sin recurrir a dietas drásticas ni a propósitos inalcanzables.
La clave está en avanzar con sentido común, sin prisa pero sin pausa, y convertir las buenas intenciones en acciones posibles.
¿Por qué cuesta volver a la rutina después de las vacaciones?
Durante las vacaciones suelen cambiar nuestros horarios, la organización de las comidas y el nivel de actividad física. Al regresar, recuperar la rutina puede hacerse cuesta arriba.
En ocasiones, postergamos aquello que más nos cuesta. En otras, nos planteamos objetivos demasiado exigentes que resultan difíciles de mantener desde el primer día.
Además, es frecuente pensar que debemos "compensar" los excesos del verano con restricciones o dietas muy estrictas. Sin embargo, el verano no estropea nuestra alimentación. Lo que más influye en nuestra salud son los hábitos que mantenemos durante la mayor parte del año. Por eso, más que intentar compensar, conviene recuperar paso a paso nuestra rutina habitual.
La vuelta de las vacaciones también puede ser un buen momento para plantearnos mejoras en nuestra alimentación y nuestro estilo de vida, siempre desde la constancia y no desde la exigencia.
¿Cómo podemos recuperar unos hábitos saludables?
El cambio de horarios y actividades puede aprovecharse para comenzar aquello que llevamos tiempo pensando modificar, como empezar a movernos más.
No hace falta empezar entrenando cinco días por semana ni proponerse grandes retos. A veces es suficiente con volver a caminar, recuperar los paseos, subir escaleras o retomar una actividad física que disfrutemos. Lo importante es elegir una opción que podamos mantener en el tiempo.
También podemos dedicar cada día un pequeño espacio a alguna afición o aprovechar los desplazamientos cotidianos para movernos más siempre que sea posible.
¿Qué alimentos conviene incluir en la compra?
La clave está en llenar primero el carrito con alimentos frescos como verduras, frutas, pescado, huevos, lácteos naturales o legumbres, dejando de lado los productos más superfluos. De esta forma es más fácil que las elecciones saludables ocupen la mayor parte de nuestra alimentación y que nos permitan preparar comidas equilibradas y variadas.
Una buena estrategia consiste en planificar la compra con antelación y acudir al supermercado con una lista preparada. Esto facilita elegir alimentos saludables y reduce las compras impulsivas motivadas por el hambre o por las tentadoras ofertas.
¿Por qué es importante planificar los menús?
La organización de las comidas y las cenas es uno de los aspectos más importantes para recuperar la rutina.
No es necesario tener un menú rígido para toda la semana. Basta con planificar algunas comidas principales, disponer de alimentos saludables en casa y dejar cierto margen para adaptarse a los imprevistos.
Pensar con antelación qué vamos a comer evita improvisar y facilita mantener una alimentación equilibrada incluso cuando disponemos de poco tiempo.
¿Y en el trabajo?
Comer de forma saludable en el trabajo es perfectamente posible, aunque requiere algo de organización.
Los horarios laborales y los recursos disponibles en la empresa son factores importantes. Conviene saber si disponemos de comedor, frigorífico o microondas, o si después de la jornada vamos directamente a nuestro hogar o por el contrario a realizar actividad física, etc.
Llevar la comida preparada desde casa o disponer de opciones saludables para media mañana puede evitar recurrir de forma habitual a máquinas expendedoras o establecimientos de comida rápida cuando falta tiempo.
No olvides la hidratación
Con la vuelta al trabajo también es frecuente pasar muchas horas sin beber suficiente agua. Tener una botella cerca y beber de forma regular durante el día es un gesto sencillo que contribuye a mantener una buena hidratación y favorece el rendimiento físico y mental.
¿Es recomendable seguir una dieta drástica?
Los extremos rara vez ofrecen buenos resultados. No es necesario entrenar con demasiada intensidad ni someterse a dietas restrictivas para recuperar la rutina después de las vacaciones.
Si ya tenemos buenos hábitos, simplemente debemos retomarlos. Y si queremos mejorar nuestra alimentación, este puede ser un excelente momento para empezar, pero siempre con objetivos realistas y cambios progresivos.
El primer paso consiste en identificar qué hábitos queremos mejorar y plantearnos acciones sencillas que podamos mantener en el tiempo. En algunos casos podremos hacerlo de forma autónoma y, en otros, contar con el acompañamiento de un profesional puede facilitar el proceso.
No busques hacerlo perfecto desde el primer día. Busca hacerlo lo suficientemente bien como para poder repetirlo mañana. Los pequeños cambios, mantenidos con constancia, tienen mucho más impacto sobre nuestra salud que las dietas estrictas que solo conseguimos seguir durante unas semanas.



