Durante mucho tiempo, el peso y el Índice de Masa Corporal (IMC) han sido las herramientas más utilizadas para valorar el estado nutricional de una persona.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el IMC ya no es tan relevante. ¿Por qué? Porque el número que marca la báscula cuenta solo una parte de la historia.
Es decir, dos personas pueden pesar exactamente lo mismo y tener la misma estatura, pero presentar composiciones corporales muy diferentes y, por tanto, riesgos para la salud distintos. Es aquí donde la bioimpedancia cobra especial relevancia.
¿Qué es la bioimpedancia?
La bioimpedancia es una prueba rápida, indolora y no invasiva que permite conocer la composición corporal. Mediante una corriente eléctrica de muy baja intensidad estima parámetros como:
- Masa muscular.
- Masa grasa.
- Grasa visceral.
- Agua corporal.
- Masa ósea.
Esta información aporta una visión mucho más completa que la báscula tradicional.
¿Por qué no basta con el IMC?
El IMC sigue siendo una herramienta útil como orientación general, pero tiene una limitación importante: no distingue entre grasa y músculo.
Por ejemplo, una persona con mucha masa muscular puede presentar un IMC compatible con sobrepeso y gozar de una excelente salud metabólica. Por el contrario, alguien con un peso considerado normal puede tener poca masa muscular y un exceso de grasa corporal, aumentando su riesgo de desarrollar problemas de salud.
Por eso, cada vez prestamos más atención a la composición corporal y no únicamente al peso.
El músculo: un gran aliado para la salud
Más allá de permitirnos movernos, el músculo es un auténtico órgano metabólico. Participa en el control de la glucosa, produce sustancias beneficiosas para el organismo y contribuye al mantenimiento de la salud física y cerebral.
No es casualidad que hoy se le considere uno de los pilares del envejecimiento saludable y de la longevidad.
La importancia de conservar la masa muscular
A medida que envejecemos perdemos masa muscular de forma progresiva. Sin embargo, esta pérdida puede acelerarse en determinados momentos de la vida, como la menopausia, la vejez o los periodos de reposo prolongado por lesiones o enfermedades.
La bioimpedancia permite detectar estos cambios incluso cuando el peso apenas se modifica.
En consulta es frecuente observar mujeres que durante la menopausia mantienen un peso similar, pero han perdido músculo y aumentado grasa abdominal. También personas que, tras una lesión o una cirugía, han perdido una cantidad importante de masa muscular pese a que la báscula apenas refleja cambios.
Por ello, cuidar la masa muscular debe considerarse una medida preventiva de salud. El ejercicio de fuerza y una alimentación adecuada son fundamentales para mantenerla o recuperarla cuando sea necesario.
Una herramienta para personalizar el tratamiento nutricional
La bioimpedancia nos permite ir más allá del objetivo de "perder peso". Gracias a ella podemos diseñar estrategias adaptadas a cada persona para reducir grasa corporal, preservar o aumentar la masa muscular y monitorizar los cambios que realmente importan para la salud.
Porque el objetivo no es solo pesar menos. El objetivo es mejorar la composición corporal, mantener la capacidad funcional y ganar salud y calidad de vida.
En definitiva, la báscula nos dice cuánto pesamos; la bioimpedancia nos ayuda a entender de qué está compuesto ese peso. Y esa información puede marcar una gran diferencia a la hora de cuidar nuestra salud y personalizar un tratamiento nutricional.



