Tipos de mordida dental y cómo corregir sus alteraciones

Tipos de mordida dental y cómo corregir sus alteraciones

Vithas Madrid Arturo Soria

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Conoce cómo deben encajar los dientes, cuáles son las maloclusiones más frecuentes y cuándo pueden corregirse con ortodoncia o requerir cirugía maxilofacial

¿Qué es la mordida dental?

La mordida dental, u oclusión, es la forma en que contactan los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca. Una oclusión adecuada permite masticar de manera eficiente y contribuye al equilibrio funcional de la boca. Cuando los dientes o los maxilares no se relacionan correctamente, hablamos de maloclusión.

Principales tipos de mordida

Para describir las maloclusiones es importante distinguir dos aspectos: la relación anteroposterior de las arcadas dentarias (clases de Angle) y las alteraciones de la mordida en sentido vertical o transversal. No son clasificaciones equivalentes y pueden presentarse combinadas.

  • Clase I: la relación entre los primeros molares permanentes es la considerada normal. Puede existir una buena oclusión o, pese a esa relación molar, apiñamiento, espacios entre dientes u otras alteraciones.
  • Clase II: La arcada dentaria inferior se encuentra relativamente retrasada respecto a la superior. Puede asociarse a una mandíbula retruida, a diferencias en la posición de los dientes o a una combinación de ambas.
  • Clase III: La arcada dentaria inferior se sitúa relativamente adelantada respecto a la superior. En algunos pacientes se relaciona con un crecimiento mandibular excesivo, un desarrollo insuficiente del maxilar superior o ambos.

Otras alteraciones frecuentes de la mordida

  • Mordida profunda o sobremordida aumentada: los incisivos superiores cubren en exceso a los inferiores en sentido vertical. No debe confundirse con la clase II.

  • Mordida abierta: al cerrar la boca queda un espacio entre determinados dientes superiores e inferiores, con mayor frecuencia en la zona anterior. Puede relacionarse con hábitos orales prolongados, alteraciones dentarias o patrones de crecimiento esquelético.
  • Mordida cruzada: uno o varios dientes superiores muerden por dentro de sus antagonistas inferiores. Puede afectar a la región anterior o posterior y ser unilateral o bilateral; no equivale necesariamente a una clase III.
  • Mordida borde a borde: los bordes de los incisivos superiores e inferiores contactan directamente, en lugar de presentar el solapamiento habitual.

¿Cómo saber si tengo una mordida correcta?

En general, los incisivos superiores cubren ligeramente a los inferiores, los dientes posteriores contactan de forma estable y no hay dificultades para masticar. Sin embargo, el aspecto de la sonrisa por sí solo no permite diagnosticar una maloclusión. La relación de las líneas medias, el contacto entre dientes y los movimientos mandibulares deben valorarse en conjunto; no todas las personas presentan una guía canina exclusiva durante los movimientos laterales.

Si notas que algunos dientes no contactan, muerdes por dentro en alguna zona, tienes un desgaste dental excesivo o te cuesta masticar, es recomendable realizar una valoración profesional.

Cómo corregir la mordida

El tratamiento depende de la edad, del tipo de maloclusión y, sobre todo, de si la causa es dental o esquelética. Tras una exploración clínica y las pruebas complementarias indicadas, pueden plantearse diferentes opciones:

  • Ortodoncia: brackets o alineadores transparentes para corregir posiciones dentarias y numerosas maloclusiones de origen predominantemente dental.
  • Ortopedia dentofacial y ortodoncia interceptiva: en pacientes en crecimiento, ciertos aparatos pueden ayudar a corregir alteraciones transversales o a guiar el desarrollo maxilomandibular, según el caso y el momento de tratamiento.
  • Cirugía ortognática: cuando existe una discrepancia esquelética importante entre el maxilar y la mandíbula que no puede resolverse de forma adecuada solo moviendo los dientes, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Habitualmente se planifica de manera coordinada entre ortodoncista y cirujano oral y maxilofacial.

Las clases II y III no requieren cirugía por definición; tampoco todas las mordidas abiertas, profundas o cruzadas. La indicación depende de la evaluación individual de cada paciente.

Tratamientos disponibles en Maxilofacial

Se recomienda una valoración especializada cuando la alteración de la mordida se acompaña de una discrepancia evidente entre maxilar y mandíbula, asimetría facial o dificultades funcionales y se sospecha un componente esquelético significativo. En estos casos, el cirujano oral y maxilofacial y el ortodoncista pueden determinar conjuntamente el tratamiento más adecuado.

El Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial puede valorar las alteraciones esqueléticas de los maxilares y la posible indicación de cirugía ortognática dentro de un abordaje individualizado.

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