¿Cómo cambia el corazón con la edad?

¿Cómo cambia el corazón con la edad?

Vithas Valencia 9 de Octubre

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El corazón sufre alteraciones con el envejecimiento. Muchas de ellas se deben al desarrollo de trastornos cardíacos.

El envejecimiento puede causar cambios en el corazón y en los vasos sanguíneos. A medida que una persona envejece, el corazón no puede latir tan rápido durante la actividad física o en momentos de estrés como lo hacía cuando era más joven. Sin embargo, la cantidad de latidos por minuto (frecuencia cardíaca) en reposo no cambia significativamente.

Los cambios que ocurren con la edad pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar una enfermedad cardíaca. Una de las causas principales de la enfermedad cardíaca es la acumulación de depósitos de grasa en las paredes de las arterias durante muchos años.  Además, aumenta la rigidez de las arterias mayores, llamado arteriosclerosis o endurecimiento de las arterias. La arterioesclerosis causa presión arterial alta o hipertensión, que se vuelve más común a medida que las personas envejecen.

Factores de riesgo

El sobrepeso predispone a sufrir enfermedades cardiovasculares como cardiopatía y accidente cerebrovascular (ictus), así como diabetes, osteoartritis –una enfermedad degenerativa de las articulaciones– y algunos tipos de cáncer.

Por otra parte, la hipertensión es un factor de riesgo para sufrir cardiopatía isquémica, arritmias, trombosis y arteriosclerosis al igual que la hipercolesterolemia ya que según la Fundación Española del Corazón (FEC), una persona con una cantidad de colesterol en el torrente sanguíneo superior a 240 mg/dl tiene el doble de probabilidades de sufrir un infarto que aquellas que bajan de 200 mg/dl.

¿Cómo podemos mejoramos nuestra salud cardiaca?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la inactividad física está detrás de hasta el 25% de cánceres de mama y de colon, del 27% de los casos de diabetes y del 30% de las cardiopatías isquémicas, es decir, de la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio, provocadas, ambas, por el estrechamiento (arteriosclerosis) de las arterias coronarias. El sedentarismo provoca un gran daño al sistema cardiovascular y contribuye a incrementar la obesidad, la hipertensión o los niveles de colesterol.

Un estilo de vida saludable provocará un gran impacto en la prevención de este tipo de enfermedades.  Con pautas simples como evitar los alimentos procesados; disminuir el consumo de bebidas azucaradas, no abusar del alcohol, dejar de fumar y realizar al menos 3 veces a la semana actividad física aeróbica mejoraría nuestro estado cardiovascular. De hecho, en los mayores de 65 años una buena alimentación y la práctica de ejercicio moderado reduce un 48% la mortalidad cardiovascular.

Importancia de los chequeos

Estamos en una época de múltiples avances en el tratamiento de la diabetes, la hipertensión, la obesidad y la dislipemia con un claro aumento del número de medicamentos en los últimos años para lograr el mejor control posible de nuestros pacientes. Por ello, la evaluación integral por una unidad de cardiología permite definir cuáles son los estudios necesarios a nivel individualizado para cada paciente, así como el momento oportuno para efectuarlos y la interpretación por parte de un especialista de los resultados obtenidos.

No olvides que es de vital importancia el tiempo y la forma; ya que una detección precoz con tu cardiólogo y un inicio del tratamiento adecuado permite controlar los factores de riesgo y también evitar la progresión a patologías cardiovasculares más graves.

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